Bibliografía

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular: de la historieta y su uso (1873-2000), 2 volúmenes, Ediciones Sin sentido y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Madrid, 2001.

Guiral, Antoni:

Los tebeos de nuestra infancia: La Escuela Bruguera (1964-1986), Magnum ; 7, Ediciones El Jueves, Barcelona, 2007.

Guiral, Antoni; Soldevilla, Joan Manuel:

El mundo de Escobar, Ediciones B, Barcelona, 2008.

Soldevilla, Joan Manuel:

El pare de Carpanta i Zipi y Zape. Josep Escobar o la lluita contra el silenci, Pagès Editors, Lleida, 2005.

VV AA:

La familia Trapisonda y otros personajes familiares, Clásicos del humor, nº 40, RBA, Barcelona, 2009.

Toby

Toby fue una creación tardía dentro de la trayectoria de Josep Escobar y posiblemente su último gran personaje o, cuando menos, el último que tuvo una amplia repercusión popular.

Toby era un perro. Esta afirmación aparentemente obvia y sencilla no es una perogrullada sino una aseveración que constata la condición de rara avis (o de rara canis) de la serie. Escobar creó decenas de personajes pero lo cierto es que nunca tuvo una especial debilidad por las series protagonizadas por animales: niños, vagabundos, porteras, bomberos, artistas y criadas poblaron su balzaquiana y singular comédie humaine pero los animales no tuvieron apenas protagonismo sino era como acompañantes de los protagonistas. En esta trayectoria surgió tardíamente Toby, en un momento en que Escobar tenía ya casi 60 años e intensas décadas de trayectoria profesional a su espalda, y demostró así que aún tenía capacidad para decir cosas nuevas y para indagar por caminos expresivos por los que hasta entonces no había investigado.

Toby es un nombre poco original, un nombre de perro que no parece tener ningún rasgo especial, de una raza indefinida, imprecisa, mezcla de todas y de ninguna. A su lado aparece un amo más bien gris, bastante aburrido, que le hace vivir en una casa modesta y también considerablemente aburrida. La vida de Toby parece destinada a la mediocridad, pero frente a ello nuestro protagonista se rebela y planta cara al mundo con su optimismo vital y su entusiasmo incombustible: dotado de un carácter firme e independiente, fiel pero no servil, amante de la buena vida, inteligente, algo cínico, enamoradizo, callejero a pesar de tener una casa y un amo, a veces parece un perro con alma de gato.

Junto a él aparece su amo, Don Anito, un hombre extraño y aparentemente feliz que vive solo, con imprecisas ocupaciones laborales, que tiene pocos amigos y que pasa los días sin ninguna otra obligación aparente que sacar a pasear a su perro. Parece contento llevando esta vida aburrida y ociosa y no sorprende que un personaje como Toby, que valora como un privilegio gozar de un espacio personal de libertad, lo haya adoptado como amo pues ni le exige mucho ni le limita sus acciones cotidianas.

El verdadero territorio de Toby es la calle, allí es donde puede vivir al margen de unos humanos a los que aprecia pero que no entienden su particular escala de valores. Cuando se convierte en un ocasional perro callejero es el rey, el seductor, el más listo de la pandilla, un pícaro inteligente y hábil que sabe salir airoso de cualquier situación que se le presente. En definitiva, alguien que haría muy buenas migas con outsiders como Carpanta o los también callejeros ocasionales que son Zipi y Zape.