El repórter Tribulete

El repórter Tribulete

La figura de un reportero, en busca continua del reportaje, era en sí misma un contrasentido en la sociedad dictatorial y sin libertad de expresión en la que apareció el personaje. Por esta razón, la actividad profesional de Tribulete se movía más cerca del absurdo que del costumbrismo, lo contrario de lo que ocurría con sus relaciones laborales con su “amado dire”, que respondían a un modelo autoritario muy realista por aquel entonces, aunque humorísticamente exagerado. Sin embargo, durante muchos años, Tribulete fue sinónimo de periodista en España. De hecho, este nombre sigue asociado a la figura de un reportero que trota la calle entre una amplia generación de españoles, evidencia clara de la popularidad del personaje. El repórter Tribulete deslumbró a sus lectores por la extravagante mezcla de audacia, picaresca y frustración que caracterizaban sus historietas, a caballo siempre entre la búsqueda de una noticia sensacionalista para la portada de su periódico, El Chafardero Indomable, su patética situación económica y su papel de víctima ante los violentos y desmesurados arranques de ira de su jefe. El repórter Tribulete, que en todas partes se mete (título original de la serie, simplificado en 1955) fue creado en 1946 en el primer número del renacido Pulgarcito, un momento de dudas entre los directivos de la editorial en que la vida de los personajes recién creados solía durar pocas semanas. La serie podría haber sido una idea de Rafael González, entonces director de la revista.

El repórter Tribulete era una serie muy popular en 1962, año en que falleció Cifré, por lo que los directivos de Bruguera buscaron a otros autores para continuar con nuevas entregas al tiempo que publicaban reediciones de las páginas originales firmadas por su creador. El primer nuevo dibujante de la serie fue Enrich, cuñado de Cifré, que escribió y dibujó muchas historietas de la serie en la década de los sesenta y algunas en los años setenta, pero no fue el único. Ya en los setenta, y sin firmar, El repórter Tribulete fue realizado por Antoni Bancells, por entonces miembro del estudio de dibujantes y guionistas de Blas Sanchís. Otro de los dibujantes sin firma de la serie fue Ayné, un veterano y gran historietista que ya había participado en el Pulgarcito de finales de los años cuarenta, y que es recordado como una de las firmas puntales de TBO. Entre los años setenta y mediados de los ochenta otros dibujantes participaron en la concepción de nuevas páginas de El repórter Tribulete, pero la ausencia de firma y la cantidad de colaboradores apócrifos en Bruguera hacen muy difícil la localización de sus autores.

Personajes

Tribulete

Es un hombre de aspecto cándido e inocentón, delgado – posiblemente a causa de su obligadamente raquítica dieta –, con nariz de patata, ojos casi siempre muy abiertos que denotan sorpresa o terror, y pequeña boca ocupada en muchas ocasiones por un pitillo. En su cabeza hay, literalmente, cinco pelos; tres largos curvados hacia delante y dos cortos hacia atrás. Viste una chaqueta y una corbata negras y lleva unos pantalones rojos.

Jefe de Tribulete

El gruñón y violento director de El Chafardero Indomable luce el típico puro que refuerza su imagen de los antaño periodistas con cargo; algo obeso y con una pronunciada calvicie, lleva una clásica pajarita negra, chaleco y pantalones.