Doña Urraca
Bibliografía

Bernet i Toledano, Miquel:

Doña Urraca, Maestros del cómics, nº 3, Ediciones B, Barcelona, 2010.

Bernet, Miguel:

Doña Urraca, Maestros del Cómic, nº 3, Ediciones B, Barcelona, 2010.

Guiral, Antoni:

Cuando los cómics se llamaban tebeos: La Escuela Bruguera (1945-1963), Ediciones El Jueves, Barcelona, 2004.

Moix, Terenci:

Historia social del cómic, Bruguera, Barcelona, 2007.

Ramírez, Juan Antonio:

La historieta cómica de postguerra, Colección Memoria y Comunicación, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1975.

Vázquez de Parga, Salvador:

Los comics del franquismo, Editorial Planeta, Barcelona, 1980.

Doña Urraca

En Doña Urraca más que a una solterona, que también, se escenifica a una persona que disfruta con el lado oscuro de la vida, especialmente con el dolor de los demás. En teoría su edad oscila entre los 40 y los 50 años, pero su imagen, por su forma de vestir y arreglarse y también por su físico, es la de una persona anciana: la nariz ganchuda, el pelo peinado hacia atrás dejando al descubierto una impresionante frente, el moño, las gafas, un vestido negro del siglo XIX y un paraguas que utiliza solo como arma ofensiva. Es la negación del estereotipo de mujer físicamente atractiva, y es el personaje más terrible de la Escuela Bruguera puesto que la razón de su vida era hacer el mal, en toda su extensión, abusando sistemáticamente de los más débiles (niños, ciegos, viejas), y distinguiéndose por su mordacidad verbal ("¡Me llegaré hasta el depósito de cadáveres para matar un poco el tiempo!") y sus extrañas costumbres.

A finales de los años cincuenta la presión de la censura provocó una suavización de la serie, que incorporó a Caramillo, un personaje bondadoso, como amigo de Doña Urraca y contrapeso positivo (es decir, ejercía de referencia moralista o políticamente correcta). La temprana muerte de Jorge en 1960 provocó que algún tiempo después se publicaran en Pulgarcito nuevas historietas de Doña Urraca realizadas, al principio, por su hijo, Jordi Bernet, y posteriormente por Torá. Ya en los años setenta, el personaje fue “adoptado” por Martz Schmidt, que realizó algunas historietas cortas y una historieta larga que fue sesgada por la censura, Doña Urraca en el castillo de Nosferatu.

Personajes

Doña Urraca

Tal vez alguien pueda ver en ella al retrato caricaturizado de las solteronas de antaño, ajadas, enemigas del mundo, frustradas, aunque conviene saber que Doña Urraca tenía brujas en su familia, lo que sin duda infunde un cierto carácter.

Trabajó, entre otros menesteres, como cobradora de inquilinos morosos y ayudante de una empresa de pompas fúnebres.

Caramillo

Es un hombre gris, aunque abierto y simpático, y seguramente el único amigo de Doña Urraca.