Aspirino y Colodión
Bibliografía

Coma, Javier:

Y nos fuimos a hacer viñetas, Penthatlon, Barcelona, 1981.

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular: de la historieta y su uso (1873-2000), 2 volúmenes, Ediciones Sin sentido y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Madrid, 2001.

Guiral, Antoni:

Cuando los cómics se llamaban tebeos: La Escuela Bruguera (1945-1963), Ediciones El Jueves, Barcelona, 2004.

Aspirino y Colodión

Aspirino y Colodión es una obra de madurez de Alfons Figueres elaborada en los años de su retorno a España tras su experiencia profesional en Venezuela y, sin duda, una de las series más singulares e inclasificables que poblaron las páginas de las revistas de Bruguera en sus años dorados. Extraña y única, como lo fue también Topolino (1968), otra de las grandes series de Figueras, su presencia siempre constituyó una rareza en los tebeos donde se publicó.

La serie inicialmente se debería haber titulado Los extraños inventos del profesor Pastillofsky, pero finalmente se optó por un enunciado que, muy en la línea editorial, subrayaba el nombre de los protagonistas. Ambos fueron bautizados con nombres humorísticos forjados con recursos propios de Bruguera: uno, Aspirino, a través del mecanismo de dislocación de género (como Sacarino o Mortadelo) y el otro, Colodión, a través de la transformación de un nombre común, con frecuencia un cultismo (colodión es la disolución en éter de la celulosa nítrica), en un nombre propio sorprendente.

Aspirino y Colodión contaba las peripecias de dos científicos a veces convertidos en inventores que pugnaban por crear innovaciones rompedoras y originales en los campos más diversos. Constantemente vigilados por el agente de policía Adolfo, que con frecuencia salía trasquilado en su ejercicio profesional, los protagonistas vivían unas aventuras delirantes que siempre culminaban en un gag final donde el tortazo, la pequeña hecatombe o el batacazo se convertían en señas de identidad.

Aspirino, bajito y calvo, con aspecto de sabio, era el más cerebral de los dos científicos mientras que Colodión, joven y con ideas más disparatadas, a veces descerebrado (una prefiguración brugueril de Makoki, podríamos decir), era el complemento ideal de esta pareja de clowns que lo eran sin saberlo. Con frecuencia, la crítica ha relacionado la serie con dos referentes que apasionaban a Figueras, la serie Krazy Kat, el clásico de Herriman, y el cine mudo de humor. Ciertamente, el delirante tour de force entre los dos protagonistas, la espiral persecutoria con el policía Adolfo, el mundo autónomo, forjado por Figueras, regido por unas normas propias, y las situaciones disparatadas (se ha abusado del concepto surrealismo a la hora analizar las dos series) evidencian la huella de Krazy Kat e Ignatius. De igual manera, el gusto por el ritmo trepidante, la búsqueda del gag visual y el distanciamiento humorístico antisentimental de las historias hacen presente el cine de Harold Lloyd y, sobre todo, el de Buster Keaton. Pero las analogías de la obra de Figueras con otras creaciones no quedan limitadas aquí. De hecho, la estructura de dos tipos sin malicia permanentemente perseguidos por un policía nos recuerda a la obra de Hergé Quick et Flupke, donde dos pilluelos bruselenses no podían dar un paso lejos del control del Agente nº 13, una figura represiva y cómica al mismo tiempo.

Original, inclasificable, divertida, autónoma dentro del universo Bruguera, capaz de conseguir lectores fieles al sinsentido de la obra y apostando siempre por una estética y una ética absolutamente personal, Aspirino y Colodión queda como una de las obras más remarcables de la historia del género.

Personajes

Aspirino

Sabio reflexivo y creativo, siempre a la búsqueda del avance en el conocimiento.

Colodión

Científico despistado, a veces absurdo, que acompaña y compite con Aspirino en sus trabajos de investigación.

Adolfo

Policía que parece surgido de una película de Charlot. Tenaz defensor de un orden que Aspirino y Colodión siempre descomponen con sus inventos y descubrimientos.