Altamiro de la cueva
Bibliografía

Barrero, Manuel:

Altamiro de la Cueva. El troglodita inventor”, TBO. Edición coleccionista. 1972 (entrega 11, volumen 12), Editorial Salvat, Barcelona, 2011.

Giralt, Lluís; Regás, Francesc:

Els dibuixants de TBO. Dibuixos originals 1930-1980, Museu Etnogràfic Vallhonrat, Rubí, 2005.

Segura, Rosa:

Ediciones TBO, ¿dígame?, Diminuta editorial, Barcelona, 2014.

VV.AA.:

Tebeos. Las revistas infantiles, Asociación Cultural Tebeosfera, Sevilla, 2014.

VV.AA.:

TBO, edición coleccionista 1976-1977, Salvat, Barcelona, 2011.

VV.AA.:

TBO, edición coleccionista 1982-1983, Salvat, Barcelona, 2011.

Altamiro de la cueva

Joan Bernet Toledano se unió a la nómina de colaboradores de TBO en 1965 y muy pronto propuso a los responsables de la revista una nueva serie protagonizada por un personaje que acababa de crear: Altamiro de la Cueva. Según Rosa Segura, Bernet Toledano era un gran conocedor de las pinturas rupestres de la Cueva de Altamira (en el término municipal de Santillana del Mar, Cantabria), que le fascinaban, y pensó en ofrecer en forma de historieta su particular interpretación humorística de la vida del hombre primitivo.

El protagonista es un pintor del paleolítico superior que, a juzgar por su nombre y algunos otros indicios, bien pudo ser el autor de la llamada Capilla Sixtina del arte rupestre. Por tratarse uno de los hombres menos vigorosos de su tribu no es cazador ni guerrero, pero resulta insustituible para elaborar y perfeccionar las herramientas y armas que utilizan los demás. Además de pintar cuadros sobre losas de piedra, se ocupa de dar lecciones a niños y adultos, inventa todo tipo de artilugios útiles, resuelve conflictos en el seno de la comunidad y, en definitiva, contribuye al avance de una primera civilización.

Todo ello, unido a los divertidos anacronismos introducidos con cierta frecuencia, diferenciaba el planteamiento de Altamiro de la Cueva de otra serie ambientada en la prehistoria que debutó en la revista Tío Vivo de Bruguera casi al mismo tiempo, Hug el troglodita de Jordi Gosset, puesto que las principales preocupaciones de este último personaje no van más allá de la supervivencia en un entorno hostil y extremadamente peligroso.

Bernet Toledano dibujó las primeras historietas de la serie sobre guiones propios, pero muy pronto cedió esta labor a Carles Bech, que se centró cada vez más en el ingenio que demostraba el protagonista para resolver problemas cotidianos. Altamiro de la Cueva no tardó en convertirse en uno de los personajes más populares y queridos por los lectores de TBO. Por ello, en 1972, la veterana revista le dedicó un número extraordinario de 52 páginas que incluía un texto de Enrique de Obregón sobre el descubrimiento de las pinturas de la Cueva de Altamira, un prólogo de Antonio Martín sobre el origen y trayectoria de la serie, 43 historietas de Altamiro de la Cueva que ocupaban una página excepto la tira inferior que estaba dedicada a repasar diversos aspectos del estudio de la Prehistoria, una historieta de Altamiro de la Cueva en la doble página central (la única de la serie que adoptó este formato), la historieta de la serie La familia Ulises titulada “Una visita al museo” firmada por Benejam y un rompecabezas recortable en la contraportada bajo el título “Lo que ocurría en la aldea antes de que naciera Altamiro”.

Desde el punto de vista gráfico, el personaje evolucionó muy poco, aunque sus rasgos se hicieron más suaves, su cabeza se hizo más pequeña y se hizo ligeramente más alto. En total aparecieron más de cuatrocientas aventuras de Altamiro de la Cueva a lo largo de unos doce años.

Personajes

Altamiro de la Cueva

Un troglodita adelantado a su tiempo. Compagina su actividad principal de pintor rupestre con la de inventor de ingeniosos artilugios. Todos los miembros de su tribu reconocen su sabiduría y buen juicio, por lo que no dudan en acudir a él en busca de consejo o para que medie en la resolución de conflictos.

Cantalapiedra

Otro troglodita, amigo de Altamiro, con el que conversa a menudo.