Els Infants
Bibliografía

Larreula, Enric:

Les revistes infantils catalanes de 1939 ençà, Edicions 62, Barcelona, 1985.

Riera Pujal, Jordi:

El còmic en català. Catàleg d'àlbums i publicacions (1939-2011), Ediciones Glénat, Barcelona, 2011.

Torrent, Joan; Tasis, Rafael:

Història de la premsa catalana, 2 vol., Bruguera, Barcelona, 1966.

Els Infants

El editor de Els Infants fue Jorge Parenti, hijo de Otelo Parenti, quien, a su vez, era primo de Lotario Vecchi, el fundador de la Editorial Hispano Americana, que, justo después de la Guerra Civil, reintrodujo en el país con gran éxito las aventuras de famosos héroes americanos como El hombre Enmascarado (The Phantom) de Lee Falk, Flash Gordon de Alex Raymond, Tarzán de Burne Hogarth o el Mago Merlín (Mandrake the magician), también de Lee Falk, entre otros.
Parenti, que por aquel entonces era vocal de la JAPI (Junta Asesora de la Prensa Infantil) pensó, recordando la inmensa popularidad de la que gozara En Patufet (1904-1938), que una revista infantil en catalán sería un éxito, y solicitó el permiso correspondiente al ministro de Información y Turismo, que en aquel momento era Gabriel Arias Salgado, y a quien lo unía una cierta amistad. Superados los primeros recelos y después de varios tira y afloja, consiguió el permiso para editar 12 números de una publicación que fuera inocua, inocente y con un humor absolutamente blanco.

El primer número salió en diciembre de 1956, y tan solo cuatro horas después de aparecer en los quioscos, la policía hizo acto de presencia en la redacción y confiscó toda la edición, que, al parecer, era de unos 500 ejemplares. También detuvieron a Parenti y lo llevaron ante el Gobernador de Barcelona, el temible Felipe Acedo Colunga que, muy indignado, le reprochó que no le hubiera pedido permiso a él personalmente. Cuando Parenti recurrió al ministro, el asunto se fue diluyendo y la revista pudo salir adelante tomando las debidas precauciones.

El material de que constaba era, en su mayor parte, copiado y traducido de otras publicaciones de la misma casa como Pocholo, Florita y Yumbo, y se aladían dibujos de Batllori i Jofré, Castanys, Opisso, Jaume Juez (Xirinius) o Montserrat Ripoll y textos de Joan Amades, Lluís Albert o antiguos colaboradores de En Patufet como Domènec Juncadella o Josefina Font i Solsona, que daban una pátina de catalanidad a los cuentos, historietas, biografías y curiosidades que contenía cada número. La portada era en color, diferente para cada ejemplar, y siempre original, a cargo de Batllori i Jofré. A pesar de todo, la razón de ser de la publicación era más comercial que patriótica, ya que el editor creyó que el ser la primera publicación catalana autorizada desde el fin de la Guerra Civil bastaría para lograr un éxito de ventas, y por eso no se preocupó en exceso por la calidad y el interés que la revista pudiera suscitar en los niños. La realidad fue que quienes la compraban eran los padres, por motivos sentimentales, y que no interesaba en absoluto a quienes, en teoría, eran sus lectores naturales. Solo hace falta añadir que el redactor jefe era el falangista Juan Ignacio Vinardell, que ya hizo un ensayo más bien fallido con la revista Gerundin en Gerona, junto con Narcís Masferrer.

Aprovechando la publicación de Els Infants, Jorge Parenti también sacó a la calle otra colección de historietas en catalá llamada Història i Llegenda (en su mayoría títulos traducidos de la colecció en castellano de la misma editorial Colección Tiempos Heroicos). Extremando las precauciones, solicitaba el permiso de publicación número a número. A pesar de ello, el gobernador Acedo lo tenía contínuamente vigilado, y para escapar al escrutinio, Parenti fingió que Els Infants se imprimía en Andorra, en Encamp concretamente, y que él la importaba del extranjero. Pero, en realidad, seguía realizando la revista en sus talleres de Barcelona, la introducía en Andorra clandestinamente y, a continuación, la importaba legalmente. A partir del número 9, para actuar con aún más disimulo, empezó a publicar chistes y cuentos ambientados en Andorra, y de este modo consiguió completar los 12 números autorizados (el 11 y el 12 salieron conjuntamente). Tuvo entonces los dos mayores golpes de suerte de su vida: un día se presentó una gente en su despacho que decía ser de una red catalanista y le propuso vender la colección completa casa por casa, de modo que llegaron a un acuerdo y se dice que esta red, que se encargaba de todos los trámites, consiguió vender más de 50.000 ejemplares. Así, Jorge Parenti hizo un negocio redondo, más aún teniendo en cuenta que la mayoría de los últimos números fueron fusilados sin escrúpulos de textos publicados en La Mainada entre 1921 y 1923, y que las ilustraciones eran cada vez menos frecuentes.

Enric Larreula, que realizó un estudio muy completo de la revista, la valora con estas palabras: “Podem dir que Els Infants va ser una revista molt i molt fluixa, que no va tenir al llarg de la seva curta i accidentada història cap mena d'unitat ni de coherència d'estil. Feta en tot moment de refregits de publicacions anteriors va començar amb un cert to de modernitat i adreçada a un públic bàsicament infantil, però ben aviat la inclusió cada cop més abundant de textos i dibuixos provinents de La Mainada van convertir-la en una mena d'aiguabarreig, fins a esdevenir una pura mostra d’arqueologia literària, capaç només d'interessar un cert públic molt poc exigent i nostàlgic que enyorava En Patufet d'abans de la guerra i tot aquell paradís perdut de la seva joventut (…), però de cap manera capaç d'interessar el jovent o els nens dels anys cinquanta. (…) Una revista sentenciada ja des de la seva naixença i, per tant, ben poc engrescadora per als editors, (…) que van acabar omplint-la de contingut de qualsevol manera només per cobrir l'expedient amb els subscriptors.” [“Podemos decir que Els Infants fue una revista muy, muy floja, que no tuvo en su corta y accidentada historia ningún tipo de unidad ni de coherencia estilística. Hecha en todo momento a partir de refritos de publicaciones anteriores, comenzó con un cierto tono de modernidad, dirigiéndose a un público básicamente infantil, pero pronto la inclusión cada vez más abundante de textos y dibujos procedentes de La Mainada la convirtieron en una suerte de mezcolanza hasta convertirla en una muestra de arqueología literaria, capaz apenas de interesar a un cierto público poco exigente y nostálgico que añoraba el En Patufet de antes de la guerra y todo el paraíso perdido de su juventud (...), pero de ningún modo capaz de interesar a los jóvenes o a los niños de los años cincuenta. (...) Una revista sentenciada ya desde su nacimiento y, por lo tante, muy poco golosa para los editores, (...) que acabaron llenándola de contenidos de cualquier manera solo para cumplir con los suscriptores.”]

Principales colaboradores: Antoni Batllori i Jofré, Doménec Juncadella, Jaume Juez (Xirinius), Joan Amades, Jorge Parenti, Josefina Solsona Querol, Juan Ignacio Vinardell, Lluís Albert, Montse Ripoll, Ricard Opisso, Valentí Castanys.