El Correo Catalán

Artículos:

Bibliografía

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El Correo Catalán

Transcurridos solo diez meses tras el fin de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), cuando acababa de levantarse la prohibición de editar prensa de esta ideología, apareció El Correo Catalán. El título del periódico fue fruto de un acuerdo entre el fundador Manuel Milà de la Roca y el cura Fèlix Sardà i Salvany, y la publicación heredó las ideas del diario La Convicción (1870-1873) y del folleto clandestino El Correo Carlista, de lo cual ya puede deducirse que el periódico era de corriente tradicionalista, carlista y eminentemente católico.

La publicación tuvo una larga vida (109 años), pero sus inicios no fueron fáciles porque fue suspendido en varias ocasiones. Según la costumbre de la época, esos contratiempos se solucionaron cambiando el nombre de la cabecera mientras duró la suspensión. La primera fue de 30 días (el periódico no se publicó entre el 16/12/1879 y el 23/04/1880), pero las otras suspensiones ya tuvieron una cabecera suplente de modo que, sucesivamente, adoptó los nombres de El Eco del Milenario (del 24/04/1880 al 01/05/1880), El Noticiero (del 14/10/1880 al 27/10/1880) y El Fénix (del 06/12/1900 al 12/03/1901). En ese momento el periódico era acérrimamente carlista y se había alejado del todo de las ideas catalanistas. Este enfoque cambió en parte cuando, en 1903, se constituyó el Fomento de la Prensa Tradicionalista y el director de entonces, Miquel Junyent, le dio una orientación mínimamente catalanista y se adhirió al movimiento de la Solidaridad Catalana (formado a raíz del asalto a Cu-Cut! en 1905 y de la aprobación de la Ley de Jurisdicciones). En 1912 el periódico adquirió una rotativo, y eso permitió modernizar las instalaciones. Fue el primer periódico en tener una sección dedicada exclusivamente a una actividad emergente: los deportes. Durante la Primera Guerra Mundial adoptó una actitud germanófila y sus opiniones, conservadoras e intransigentes, causaron que sus lectores fueran cada vez más escasos. Poco antes del inicio de la Guerra Civil española sus talleres fueron asaltados e incendiados y la publicación fue suspendida durante cuatro meses. Con sus máquinas se imprimieron, durante la guerra, los periódicos sindicalistas del POUM: Avant (1936, en catalán) y su sucesor La Batalla (1936-1937, en castellano).

Al final de la guerra fue uno de los primeros periódicos autorizados por las autoridades franquistas a reaparecer. Se le designó como director a un carlista murciano llamado Diego Ramírez Pastor, que acabó peleado con los accionistas y fue sustituido por otro hombre de ideas muy conservadoras, el catalán Claudi Colomer Marquès, que definió el periódico como “catòlico, español y popular”. En El Correo Catalán se dio a conocer un periodista aragonés, Manuel del Arco, que se especializó en entrevistas breves y punzantes con caricatura incluida, tituladas Vis a Vis. Este hombre acabó convirtiéndose en un periodista y entrevistador de referencia en otros medios barceloneses.

A partir de 1958 se produjo un cambio cuando entraron Andreu Rosselló de director y Manuel Ibàñez Escofet de redactor jefe. Este tándem reanimó al periódico y quintuplicó en pocos años el número de lectores a base de una información más ágil y un catalanismo no por moderado menos evidente. Llegó a vender más de 75.000 ejemplares diarios y se colocó en segundo lugar en la prensa barcelonesa, superado solamente por La Vanguardia Española y por encima de El Noticiero Universal, diario vespertino, que había sido el segundo más vendido hasta entonces. Las claves de su éxito fueron, como en el caso del semanario Destino, realizar un semanario catalanista escrito en castellano y la juventud de muchos de sus redactores. El novelista Francesc González Ledesma, que fue uno de ellos, escribió que durante esta etapa el diario fue “la mejor escuela de periodismo que ha existido en Cataluña, y la última redacción romántica de Barcelona”. Además del aspecto político cabe destacar la sección de deportes Bajo la piel del estadio de Morera Falcó y la divulgación de la obra de sus dibujantes de humor en varios recopilatorios retrospectivos. El Correo Catalán destacaba en esa época por tener una sección de noticias comarcales bastante más nutrida que las de su competencia. A partir del final de la Guerra Civil nunca faltó el chiste de actualidad, durante mucho tiempo a cargo de Valentí Castanys y de Pilarín Bayés, y con la eclosión como dibujante de prensa de Perich y la colaboración de Cesc y Joaquim Muntañola, sin olvidar las páginas dominicales en color de la etapa de Joaquim Bofarull.

Ibáñez Escofet se retiró en 1968 y el periódico inició un lento declive, que se acentuó cuando fue comprado por un grupo encabezado por Jordi Pujol y las ventas pasaron de los 75.000 a los 38.000 ejemplares en solo tres años. A partir de 1970 empezó a publicar una sección escrita en catalán. Pero el envejecimiento de la maquinaria, la aparición del periódico Avui, que era competencia directa y el primer periódico en catalán desde el final de la Guerra Civil y, sobre todo, “la instrumentalización partidista del periódico”, en palabras de su gerente Joan Agut, fueron las principales causas de su muerte definitiva el 16 de noviembre de 1985.

Las medidas del periódico fueron cambiantes: de 1876-1900, folio, de 1900-1963, gran folio, y de 1963 hasta el final, tabloide. El formato fue de 1876-1880, 4 páginas a 4 columnas; 1880-1900, 4 páginas a 3 columnas; 1900-1932, 8 páginas a 6 columnas; 1932-1963, 14/16 páginas a 8 columnas, y de 1963 hasta el final, 24/64 páginas a 5 columnas.

Principales colaboradores: Castanys, Cesc, Bofarull, Farreres, Figueras, Josep M.Serra, Kimpollet, Muntañola, Oli, Pep, Perich, Pilarín Bayés, Tísner, Albert Maluquer, Andreu Rossselló, Claudio Colomer Marqués, Del Arco, Diego Ramírez Pastor, Fèlix Sardà Salvany, Francesc González Ledesma, Francesc de B. Moll, Francesc Morera Falcó, Jaume Fabre, Joan Agut, Joan Anton Benach, Joan de Sagarra, Joan Fuster, Llorenç Gomis, Josep Faulí, Josep Martí Gómez, Josep M.Huertas, Josep Pla, Manuel Ibáñez Escofet, Manuel Milà de la Roca, Martí Anglada, Miquel Junyent, Ricard Suñé, Vicente Lorén, Wifredo Espina.