¡Cu-Cut!
Bibliografía

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¡Cu-Cut!

¡Cu-Cut! fue un semanario satírico de cariz político y social que se publicó en Barcelona entre el 2 de enero de 1902 y el 25 de abril de 1912, con un total de 518 números, un fascículo de propaganda sobre su aparición y una hoja, numerada como 519, en la que se comunicaba a los lectores las causas de su desaparición voluntaria. Se consideraba a sí mismo un “semanario de juerga con monigotes” y ofrecía normalmente números de dieciséis páginas en un formato de medio folio doblado de presentación vertical, que se vendían a diez céntimos el ejemplar. Se publicó anualmente (de 1903 a 1912) un calendario que se distribuía gratuitamente a los suscriptores “que estuvieran al día de sus pagos”. Portada y contraportada eran a dos colores (normalmente rojo combinado con el negro de base de la tipografía) y de vez en cuando otros colores acompañaban al negro en el interior. El número 100 (26 de noviembre de 1903) fue editado en color azul, a semejanza del papel empleado en las comunas.

La publicación fue patrocinada por la Lliga Regionalista, que ya disponía del periódico La Veu de Catalunya, después de su primera victoria en las elecciones municipales de Barcelona en 1901 para contrarrestar los semanarios satíricos La Campana de Gràcia y L’Esquella de la Torratxa, que se movían entonces en el entorno del republicanismo lerrouxista que dominaba la política municipal barcelonesa.

Formalmente, fue una empresa periodística privada, a pesar de que su realización se diseñó en los locales de La Veu de Catalunya y que el entonces concejal regionalista Francesc Cambó fue quien sugirió el nombre al entonar la palabra con un sonsonete, a cargo de Jose Baguñà i Martra (Barcelona, 1870-1942), abogado y corredor de bolsa, amigo de Enric Prat de la Riba y de Jaume Carner desde su época como estudiantes de derecho. Había abierto una librería que llevaba su nombre en el número 4 de la calle Cardenal Casañas, en cuyo piso superior estableció la redacción del semanario después de una etapa inicial en los bajos del número 54 de la calle Escudellers. La imprenta de Marià Galve (en el número 18 de la calle Avinyó) se encargó de la impresión del semanario.

En cuanto a la parte gráfica de ¡Cu-Cut!, Gaietà Cornet i Palau, ingeniero y periodista gráfico, se encargó de la dirección artística y fue el creador del campesino gordo y con barretina, de cara redonda, nariz roja y sonrisa pícara, vestido de negro con faja, pajarita de topos y un paraguas cerrado a modo de bastón, que se convertiría en la mascota de la publicación y sirvió como contrapunto en muchos chistes gráficos de cariz político, dibujado tanto por Cornet como por los artistas a quienes convocó para que lo apoyaran. Entre ellos, los principales fueron Joan Llaverias y Labró, Joan Garcia-Junceda i Supervia, Ricard Opisso i Sala, Ismael Smith i Marí y Feliu Elias i Bracons (Apa). De forma intermitente, también dibujaron Lola Anglada (Lola A.), Eduard Ferrés (Feréstech), Joan Llimona, Antoni Muntanyola (Amyc), Josep Nogué (Asterisch), Josep Aragay, Lluís Bagaria, Josep Berga i Boada (BB), Frederic Borràs, Francisco de Cidón, Joan Grau Miró (J. Grau M.), Francesc Sardà (MS.) y Manuel d’Urda, entre otros.

En lo que respecta a los textos, Manuel Folch i Torres (Barcelona, 1877-1928) se responsabilizó de la dirección literaria, redactando semanalmente un comentario de actualidad titulado La llista de la bogadera (“La lista de la lavandera”) que firmaba como Lleixiu (“Lejía”), y aportó también la sección Mossegades (“Mordiscos”), un conjunto de notas breves e incisivas sobre personas y hechos. Josep Morató i Grau (Girona, 1875 - Barcelona, 1918), periodista y redactor jefe de La Veu de Catalunya, trataba los temas teatrales, agrupados en la sección A ca la Talia, bajo el seudónimo Virolet; Manuel Urgellès i Trias (Barcelona, 1866-1939), poseedor de notables conocimientos musicales y operísticos, trataba en la sección Nyigo-Nyigo los conciertos y las representaciones de ópera bajo la firma Xim-Xim; Ramon Suriñach i Senties (Barcelona, 1881-1964), escritor y poeta, gran amigo del editor, realizó para la revista una abundante y anónima tarea periodística; Lluís Folch i Torres (Barcelona, 1879-1946), crítico de arte y profesor, se encargaba de las exposiciones de pintura y dibujo, que trataba, como Folchi, en la sección Gargots i coloraines; Eduard Coca i Vallmajor publicaba versos que firmaba como K.O.K., i Josep Maria Folch i Torres (Barcelona, 1880-1950) escribió textos y publicó chistes gráficos con el nombre de Joseph Maria.

El objetivo principal de ¡Cu-Cut! fue arremeter contra la política lerrouxista. Alejandro Lerroux fue objeto de numerosas caricaturas, a menudo acompañado de diputados y concejales de su partido. Cornet y Llaverias, que se turnaban en la realización de portadas y contraportadas, ironizaron sobre él en muchas ocasiones. Los gobiernos españoles, personificados en sus mandatarios (Sagasta, Silvela, Maura, Moret, Canalejas…) recibieron numerosas críticas, como también las recibieron los gobernadores civiles enviados a Barcelona. Llaverias fue el autor de una serie de caricaturas sobre Alfonso XIII, al que representaba como a un estudiante cuando, en 1902 y con diecisiete años de edad, le concedieron la mayoría de edad y empezó a ejercer como rey. También publicaba caricaturas sobre el monarca en las que no se le veía el rostro pero sí sus largas piernas, lo que popularizó el apelativo Cametes (“Piernecitas”) para referirse al regio personaje.

La autoridad gubernativa impuso muchas multas a ¡Cu-Cut!, secuestrando ejemplares y denunciando a la publicación en los tribunales. La revista informaba a los lectores de las acciones que se emprendían contra ella y se reafirmaba en las críticas que impulsaban las acciones represivas de las autoridades. ¡Cu-Cut! amplió sus ataques a la clase militar y un sector de la misma asaltó la redacción del semanario, la imprenta en la que se realizaba y los locales de La Veu de Catalunya el 25 de noviembre de 1905. Ello causó enfrentamientos políticos en el Congreso, la caída del gobierno presidido por Eugenio Montero Ríos, que quería sancionar a los militares alborotadores, y el acceso al poder de un gobierno presidido por Segismundo Moret, que suspendió al semanario durante cinco meses y promulgó la llamada Ley de Jurisdicciones, que otorgaba competencia a la jurisdicción militar de los delitos contra el Ejército.

Durante su suspensión, ¡Cu-Cut! intentó salir bajo el nombre de Garba, pero el gobernador civil lo prohibió con el argumento de que “se parecía demasiado” al original. A partir de mediados de abril de 1906 ¡Cu-Cut! reapareció y, aunque se moderó en el tema militar por miedo a que le aplicaran la Ley de Jurisdicciones, conservó su agresividad. Alcanzó una fuerte tirada (de entre 30.000 y 50.000 ejemplares), pero los problemas empezaron a llegarle desde la Lliga que, a medida que ganaba influencia frente al gobierno de España y establecía pactos políticos con Maura y después con Canalejas, reclamaba mesura y prudencia. Finalmente, las tensiones estallaron el 25 de abril de 1912 con la portada del número 516, realizada por Joan Llaverias. El dibujante, con motivo de la actuación del Orfeó Català en Madrid, representó al maestro Lluís Millet como si fuera un Orfeo amansando a las fieras con su música, y las fieras eran el oso madrileño, los políticos como lagartones, los militares en forma de pez espada, los advenedizos que roían como ratas la Administración, y los periodistas que vivían del llamado fondo de reptiles gubernamental. Los dirigentes de la Lliga llamaron al editor Baguñà para reprenderlo y este, molesto, reunió a los principales miembros de la redacción (Junceda, que estaba de luna de miel, no acudió, y parece que Opisso tampoco estuvo presente) y juntos decidieron cerrar ¡Cu-Cut! y dedicar sus esfuerzos al semanario infantil que impulsaban desde 1905, En Patufet, así como a la edición de libros de cuentos. De esta forma tan brusca terminó una publicación singular, dedicada a la sátira política, realizada desde la derecha catalanista (algo bastante insólito dentro de los parámetros generales de la prensa) y de gran popularidad (se puso su nombre a bebidas y otros productos e incluso, en los grandes almacenes Jorba, se instaló un autómata con la apariencia del campesino que representaba la publicación que, por diez céntimos, daba un caramelo).

Principales colaboradores: Cornet, Llaverias, Junceda, Opisso, Apa i Smith. Los escritores Manuel Folch i Torres, Josep Morató i Grau, Manuel Urgellès i Trias, Ramon Suriñach i Senties, Lluís Folch i Torres, Eduard Coca i Vallmajor i Josep Maria Folch i Torres.