Xirinius
Xirinius Bibliografía

Cadena, Josep Maria:

Barcelona vista pels seus dibuixants (1888-1929), Àmbit i l'Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 2015.

Cadena, Josep Maria:

"Xirinius, más de treinta años de silencio", Diario de Barcelona, 27 de junio, Barcelona, 1971.

Cadena, Josep Maria:

"Jaume Juez recuerda a Xirinius", Diario de Barcelona, 4 de octubre, Barcelona, 1973.

Cadena, Josep Maria:

"Desapareix Xirinius, degà dels dibuixants d’humor catalans", El Periódico de Catalunya, 12 de abril, Barcelona, 2002.

VV.AA.:

Els il·lustradors d'en Patufet. L'excel·lencia del traç, Catàleg de l'exposició, Fundació Caixa Tarragona, Tarragona, 2004.

Xirinius

Dibujante vocacional, con la única referencia ambiental de un hermano mayor que había practicado ocasionalmente el dibujo humorístico con el seudónimo Chuche (forma más o menos onomatopéyica de catalanizar el primer apellido). Admiró el trabajo de Joan G. Junceda y practicó intensamente el dibujo de un modo casi secreto, inspirándose en lo que éste publicaba. En 1924, cercano a cumplir los dieciocho años de edad, aprovechó la amistad con el escritor Emili Graells Castells, colaborador del semanario L'Esquella de la Torratxa con el que había establecido trato en los viajes diarios en tren que ambos realizaban desde Santa Eulàlia de Vilapicina, la pequeña población rural donde ambos vivían (Graells, precisamente, utilizaba el seudónimo de L'Emili de Santa Eulàlia), a Barcelona, para mostrarle sus intentos de dibujo humorístico. Al amigo le gustó la obra del joven Jaume Juez y se la enseñó al editor Antoni López, que publicó uno de aquellos dibujos de humor en L'Esquella (número 2340, 11-01-1924) sin compensación económica alguna. Luego fueron apareciendo intermitentemente otros dibujos, sin que el autor recibiera tampoco ningún pago, hasta que se estableció una modesta forma de inserción semanal retribuida y el nuevo colaborador pudo considerar que iniciaba un camino de dibujante profesional.

Desde un principio, Jaume Juez utilizó el pseudónimo Xirinius, transformación del nombre Miranius que figura en una cantinela infantil catalana, pero como lo colocaba en el contorno de los dibujos el editor tendía a suprimirlo para inserir texto impreso en el espacio liberado, y el público creía que los trabajos eran anónimos. Incluso muchos pensaron que eran debidos a Junceda por las similitudes que advertían en los trazos y consideraron que el mismo no firmaba para obviar problemas con En Patufet y otras publicaciones de ideología más conservadora en las que también colaboraba. Ello condujo a Jaume Juez a colocar su firma integrada en los dibujos, para que no fuera eliminada contra su voluntad.

La semejanza formal con Junceda nunca fue intencionada, sino basada en una admiración que siempre se mantuvo intacta, y se difuminó lentamente a medida que Xirinius iba adquiriendo mayor confianza en sus propias soluciones gráficas. Las mismas, basadas en la limpieza de trazo y en la movilidad que sabía imprimir a los personajes, pronto adquirieron complejidad y afirmaron el prestigio del creador. De ahí que ampliara sus colaboraciones a otras publicaciones como Calendari d'En Patufet, Virolet y Esquitx, de la editorial Baguñà, La Nuri, que editaba Lola Anglada, Pocholo y otras publicaciones minoritarias. Estableció, además, relaciones con otros dibujantes de humor y demostró capacidades organizativas, motivo por el que fue miembro del Sindicat de Dibuixants Professionals, fundado poco antes de que estallara la Guerra Civil Española. Durante la misma se hizo cargo, junto con otros compañeros, de la edición del semanario Papitu, al que quitaron toda su significación erótica y convirtieron en una excelente publicación de humor que, sin embargo, no tuvo éxito entre el público, afectado por los serios problemas derivados del conflicto bélico.

Finalizada la contienda, Jaume Juez abandonó el seudónimo Xirinius con el que se había hecho popular pero que le podía ocasionar problemas con las autoridades, y optó por ofrecer sus servicios como ilustrador de cuadernos de aventuras y libros pedagógicos. Firmó entonces con su verdadero apellido, que era mucho menos conocido que el nombre artístico, y que por ser Juez incluso resultaba más respetable. De este modo pudo atender, aunque con problemas, a las necesidades familiares (mujer y un hijo, quien, con los años, sería un notable pintor y eficiente publicitario). Las cuatro décadas de dictadura que pesaron sobre España conllevaron que la labor de Xirinius fuera ignorada por las nuevas generaciones que le sucedieron. Sólo a partir de 1970 hubo algunas referencias a su persona, pero sin la capacidad suficiente para lograr disipar del todo los muchos años del silencio público en el que había vivido.

Publicaciones: L’Esquella de la Torratxa, Calendari d'En Patufet, El Campeón, Esquitx, Jabato Color, Joyas Literarias Juveniles, La Nuri, Mari-Luz, Pocholo, Papitu, Terror Gráfico, Sissí , Pulgarcito, Virolet.