Tomàs Padró
Bibliografía

Bori, Salvador:

Tres maestros del lápiz de la Barcelona ochocentista. Padró, Planas, Pellicer, Ediciones Librería Milla, Barcelona, 1945.

Cadena, Josep Maria:

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Capdevila, Jaume:

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Capdevila, Jaume:

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Fontanals del Castillo, Joaquim:

Recuerdo al artista Tomas Padro. Tribútanle otros de los admiradores de su ingenio, Tip-lit. de C. Verdaguer, Barcelona, 1877.

Solà i Dachs, Lluís:

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Solà i Dachs, Lluís:

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Trenc, Eliseu:

"Tomàs Padró i la caricatura gràfica satírica a la premsa catalana a mitjan segle XIX", Literatura popular catalana del segle XIX, Catalonia n. 1, Université Paris-Sorbonne, 2008.

Tomàs Padró

Tomàs Padró es indudablemente el paradigma del dibujante satírico catalán del siglo XIX. En palabras de Jaume Passarell, quien escribió su biografía, este dibujante «fue en nuestro país el dibujante, el ilustrador y el caricaturista más en boga de su época». Para Josep Maria Cadena,  «es uno de los mejores dibujantes del país» antes de continuar diciendo que «prueba que puede compararse con los caricaturistas políticos que hay en Francia, Inglaterra, Italia y Alemania». Eliseu Trenc explica que «Padró sobresale, con su dibujo gráfico de una silueta, a retratar el carácter y la idiosincrasia barcelonesa» y, finalmente, Ángel Vintró y Lluís Gassó hablan así: «Tomás Padró es considerado como el dibujante más notable del romanticismo catalán, y hasta podríamos añadir que es el que nos ofrece una mayor calidad artística, sobrepasando incluso la de Planas y la de Pellicer, aunque con estos dos artistas lideró el dibujo catalán a partir de nuestra Renaixença».

Padró no es sólo un excelente artista que causa gran impacto en el público con su obra, sino que su influencia se extiende por la obra de otros muchos artistas de su tiempo.

Los principales datos de su biografía no son difíciles de encontrar ya que murió muy joven, en su momento de máxima popularidad, y la prensa le dedicó mucha atención y también se publicaron un par de monografías biográficas. Nació en una familia de artistas, escultores más concretamente, lo que facilitó su vocación. Tenía un talento innato para el dibujo, pero además se formó con grandes maestros entre los que había Lorenzale, Ribera y Madrazo, y compartió la formación con Marià Fortuny. De muy joven frecuentó los grupos de actores amateurs que representaban obras en los salones de la sociedad barcelonesa y estuvo a punto de dedicarse al teatro. Fue deslumbrado por la obra del francés Gavarni durante un viaje que hizo a Paris con su hermano durante la Exposición Universal, y comenzó a publicar en las revistas madrileñas Museo Universal y Mundo Militar con apenas dieciocho años, mientras todavía se formaba en la escuela de Bellas Artes de la capital española. Cuando, en 1863, regresó a Barcelona varias editoriales ya se disputaban su lápiz, y dibujó en una larga lista de publicaciones que incluyen las mejores de su época: La Ilustración Española y Americana, Bertoldo, Los Niños o El Enigma.

Se destacó como ilustrador satírico en las revistas editadas por Inocencio López: los almanaques El Tiburón y Lo Xanguet, y revistas como El Cañón Krupp, La Pubilla, Lo Noy de la Mare, Un Tros de Paper y sobre todo, muy especialmente, en La Campana de Gràcia, revista en la que podría desplegar su temple satírica, a la que confirió parte de su carácter gráfico y que le debe buena parte de su popularidad y difusión, especialmente en los primeros tiempos. También merecen una mención aparte las extraordinarias litografías a color de las páginas centrales de la revista La Flaca. Si bien Padró no es el único autor de estas litografías, aunque muchas veces se le contemple como el único ilustrador de La Flaca, sí es el más expresivo, el más punzante y el que logra una mejor conexión con su público.

Debido a la presión de la censura firmó su obra satírica con seudónimos como Risotto o con las siglas AºWº. También se conviritó en corresponsal gráfico de importantes revistas extranjeras como Mondé Ilustré, L'Illustration Française, The Graphic o Der Illustrierte Zeitung.

Ilustró una gran cantidad de libros entre los que destacan las obras de Serafí Pitarra, Zorrilla, Verne o la monumental Historia de España de Modesto Lafuente. Fue profesor de dibujo en la escuela de Bellas Artes de Barcelona y practicó la pintura, aunque sus obras de temas históricos no tuvieron el mismo éxito y repercusión que sus dibujos. Murió de manera casi fulminante, víctima del tifus, el 16 de abril de 1877, conmocionando a la sociedad artística barcelonesa, que organizó una subasta de obras a beneficio de su esposa y sus dos hijos.