Picarol
Picarol Bibliografía

Capdevila, Jaume:

L'Esquella de la Torratxa (1879-1939). Seixanta anys d'història catalana, Efadós, El Papiol, 2013.

Capdevila, Jaume:

La Campana de Gràcia (1870-1934). La primera publicació catalana de gran abast, Pagés, Lleida, 2014.

Perelló Paradelo, Rafael:

José Costa Ferrer "Picarol" (1876-1971), Graficas Miramar, Palma de Mallorca, 1980.

Picarol:

Kultur: Antología bárbara de los tiempos modernos, Librería Española, Barcelona, 1917.

Solà i Dachs, Lluís:

L'humor català, 3 vols., Bruguera, Barcelona, 1972.

Torres Planells, Sonya:

Josep Costa i Ferrer, Picarol: Un dibuixant eivissenc i el seu temps, Res Pública, Barcelona, 2001.

Picarol

Bajo el seudónimo de Picarol, Josep Costa fue uno de los más prolíficos colaboradores de las publicaciones del editor Antoni López, especialmente La Campana de Gràcia y L'Esquella de la Torratxa, en las que colaboró ininterrumpidamente durante casi más de treinta años con su dibujo caricaturesco de trazo vigoroso.

Josep Costa nació en Ibiza, pero su familia se trasladó a Palma de Mallorca a los pocos años. Allí estudió el Bachiller y también tomó clases de arte, hasta que llegó a Barcelona con sus hermanos para estudiar una carrera. Lucas y Bartolomé cursaron Derecho y Farmacia, y José se decantó por la Arquitectura. Pero la vida bohemia de la capital catalana y su pasión por el arte le desviaron del camino marcado. Se integró en grupos de artistas y conoció a los que formarían las vanguardias artísticas del siglo XX, compartiendo estudio con Martínez Padilla, Bagaría, Nonell y coincidiendo con Picasso, Casas y Rusiñol, con quien acabaría por entablar una profunda amistad.

Se estrenó como dibujante de humor en semanarios como El Rector de Vallfogona, Cu-cut!, La Tomasa o Teatro Regional, hasta que empezó a colaborar en las revisas del esditor Antonio López de la Librería Española. Publicó por primera vez en L'Esquella de la Torratxa en el verano de 1903 (aún firmando con su apellido, Costa) y al poco tiempo en La Campana de Gràcia. Empezaba así una fructífera colaboración entre éste dibujante y estas dos revistas, de las que llenaría miles de páginas siendo, con diferencia, el autor más prolífico de la historia de los dos semanarios. Utilizó el seudónimo Caray d'H, parodiando al dibujante francés Caran d'Ache, de cuyo trazo notamos sensibles influencias. Pero pronto empezó a rubricar sus viñetas con un pequeño cascabel ("Picarol" en catalán), y Picarol fue el seudónimo definitivo que eligió para firmar la mayor parte de su producción. Esta producción llegó a ser tan abundante que en algunos números de dichas revistas firmaba sus dibujos con otras iniciales o nombres para dar sensación de variedad de colaboradores, siendo unas de las más recurrentes las firmas Sancho o una S enroscada.

Su dibujo evolucionó hacia la expresividad, con trazos cada vez más vigorosos y gruesos que trazaba con una pluma de caña, añadiendo efectos y tramas para dar profundidad a sus dibujos. Las viñetas de Picarol fueron en muchas ocasiones guionizadas por el escritor Josep Burgas, prolífico empleado del editor y librero López, que inventaba los pies de muchos de sus chistes y las ideas de muchas de las portadas de L'Esquella y La Campana. Durante la Primera Guerra Mundial, sus viñetas en defensa de Francia y los aliados tuvieron una enorme repercusión (se editaron en un libro bilingüe titulado Kultur, Antología bárbara de los tiempos modernos) y el Mariscal Joffre, héroe de la batalla del Marne, le regaló una pipa con una inscripción. Según su biógrafo, Rafael Perelló, el gobierno Francés quiso recompensarle con la Legión de Honor, pero Costa la rechazó.

Picarol creó un célebre personaje que representaba al típico burgués catalán al que bautizó Senyor Esteve, que fue el protagonista de muchas de sus viñetas. Como describe Rafael Perelló: "Gráficamente, lo representaba bajo de estatura, gordo, reluciente, enlevitado y cubierto por un alto sombrero de copa, gafas oscuras y mitones. Espiritualmente, encarnaba todos los defectos de la burguesía catalana y ninguna de sus virtudes".

Josep Costa, además, fue un asiduo de la tertúlia de la Librería Española, en la que coincidía con personajes como Santiago Rusiñol, Prudenci Bertrana, Rovira i Virgili o otro ilustre balear como Grabriel Alomar. Viajero incansable, se aficionó también a coleccionar antigüedades, hasta el punto que, tras la Guerra Civil, dejó los bártulos de dibujo y se retiró a Mallorca regentando un negocio de antigüedades de renombre, las Galerías Costa.  

Publicaciones: Baleares, Cu-cut!, Diario de Ibiza, El Día, El Rector de Vallfogona, Frivolidad, Heraldo de Ibiza, La Campana de Gràcia, La Nostra Terra, La Rambla, La Tomasa, L'Esquella de la Torratxa, Resumen de Ibiza, Teatre regional