Bibliografía

Abras Pou, Margarida:

Jaume Passarell i Ribó, Obra publicada, Col·leccció Monografies Badalonines, núm.13, Badalona, 1991.

Bori, Salvador (pseudònim de J.Passarell):

La Publicitat, diari català, Pòrtic, Barcelona, 1971.

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular. De la historieta y su uso, Editorial Sinsentido, Madrid, 2000.

Passarell, Jaume:

Pompeu Fabra, Barcelona, 1938.

Passarell, Jaume:

Bohemis, pistolers, anarquistes i altres ninots, Edicions A Contravent, Barcelona, 2008 (recull).

Passarell, Jaume:

Cent ninots i una mica de literatura, Antoni López, Barcelona, 1930.

Passarell, Jaume:

Homes i coses de la Barcelona d'abans, Pòrtic, Barcelona, 1969.

Passarell, Jaume:

Vida, obra y anécdotes d'En Santiago Rusiñol, Barcelona, 1931.

Passarell, Jaume:

L'inventor Narcís Monturiol, Barcelona, 1935.

Passarell

Jaume Passarell nació en Badalona, en el número 148 (ahora 150) de la calle Sant Pere, para más señas. Su padre, Salvador Passarell, era carpintero y estaba muy interesado en la política. Llegó incluso a ser concejal del Ayuntamiento de Badalon. Su madre, Maria Ribó, betulense igual que el padre, era tejedora. Jaume inició los estudios en el Ateneo Obrero, donde empezó a demostrar su afición por el dibujo a pesar de que no tenía ningún antecedente familiar en esta disciplina. Movido por su carácter inquieto, en 1905, cuando tenía 16 años, se escapó de casa y se marchó a París para ver mundo. Cuando se quedó sin dinero, regresó a casa, y tras recibir el perdón familiar empezó a trabajar como ayudante de maestro de escuela, y expuso por primera vez en una exposición colectiva en Badalona en 1909. En 1911 volvió a exponer, aunque esta vez de forma individual.

Los domingos los pasaba en Tiana con su abuelo, ayudando a un tío que regentaba una cafetería. Allí se aficionó a fumar, vicio que lo acompañaría toda la vida, bastando como prueba las numerosas autocaricaturas en las que aparece fumando, a veces incluso con dos cigarrillos a la vez. Cuando le llegó el momento de realizar el servicio militar, su padre, antimilitarista acérrimo, le pagó el rescate que existía por aquel entonces y así se libró de hacerlo.

Consiguió publicar un dibujo en el sicalíptico Papitu el 15 de noviembre de 1911. Eso le permitió darse a conocer, y con ayuda de su amigo, el escritor Ramon Raventós, entró a colaborar en las publicaciones del editor López L’Esquella de la Torratxa (con un primer dibujo el 23 de mayo de 1913) y La Campana de Gràcia (1915). Aunque a él no le gustaba el deporte y no tenía ni idea del tema, poco después empezó a dibujar para las revistas deportivas El Mundo Deportivo, La Jornada Deportiva y La Gaceta Deportiva, realizando, sobre todo, caricaturas.

La colaboración en las revistas del editor López le dio la oportunidad de conocer a un montón de gente que frecuentaban a diario la tertulia que se formaba en la trastienda de la librería Espanyola, presidida por Santiago Rusiñol, a la cual asistía una gran parte de la intelectualidad barcelonesa como Antoni Rovira i Virgili, Màrius Aguilar, Prudenci Bertrana, Gabriel Alomar, Quim Borralleras, el dibujante Josep Costa (Picarol), el escenógrafo Maurici Vilumara o los actores Enric Borràs y Josep Santpere. Todos formaban parte de una bohemia muy diversa y algo gamberra en todos los aspectos. El dibujante seguía viviendo en Badalona, y se desplazaba cada día en tranvía hasta Barcelona, donde acabó coincidiendo y trabando amistad con el filólogo Pompeu Fabra.

En 1914, cuando empezó la Guerra Europea, se manifestó como aliadófilo. Firmó el “Manifest dels Catalans” a favor de los aliados y vivió intensamente el mundo de la bohemia con compañeros como Manuel Fontdevila, Josep Amich (Amichatis), Lluís Capdevila y Pasqual Monturiol, entre otros. En 1916 participó en el I Salón de Humoristas que se celebró en la Sala Mozart de la calle Canuda, en Barcelona. En aquella época colaboraba en la revista humorística La Piula y en la revista Iberia, de carácter militarista. En 1921 también dibujó para las infantiles La Mainada y para Virolet (suplemento de En Patufet).

En octubre de 1922 se casó en Badalona con Eulàlia Farró, que fue la madre de su único hijo, al que llamaron Salvador, como su abuelo. En 1925 tomó parte en una revista humorística deportiva que salió en Badalona con el título Pum-Baf!, dirigida por Carles Bigas. Desafortunadamente, la publicación tuvo una vida muy breve. El éxito del que ya gozaba el famoso Xut! De Valentí Castanys, que se había hecho dueño del mercado en este campo hasta entonces inexplorado, dificultó sobremanera la existencia de otras revistas. Además, la dictadura de Primo de Rivera, con las prohibiciones de todo tipo y la rigurosa censura, motivó a la gente, a falta de humor político, a volcarse en la sátira deportiva.

Dibujó en el periódico La Publicidad, donde fue caricaturista y redactor entre 1918 y 1938, y vivió la catalanización de este rotativo (rebautizado La Publicitat) en 1922. También colaboró en Mirador y Meridià, y cuando en 1927 Rovira i Virgili lanzó su periódico La Nau, Passarell también estuvo presente. Allí conoció a Just Cabot, que se convirtió en uno de sus mejores amigos.

Las ideas políticas de Jaume Passarell eran muy claras y, dentro del republicanismo que su padre le había inculcado, simpatizaba con los postulados de Acció Catalana, que reunía a buena parte de la intelectualidad de la época. Anteriormente ya había colaborado en la publicación badalonesa Ruta, afín a este partido. Cuando llegó la República, participó en El Be Negre (1931-1936), una publicación que era la máxima representación del humorismo político y de la sátira, y en el efímero Criticon de 1937. Al final de la guerra, por precaución, emprendió el camino del exilio, pasó a Francia e ingresó en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, desde donde se trasladó hasta Toulouse, donde coincidió con otros catalanes como Alfons Maseras y Josep Miracle. En 1942 regresó a Cataluña.

El temor de que lo detuvieran en sus primeros días en Badalona lo hizo esconderse en casa de un familiar. Decía que durante esta época llevaba una vida de espectro o de fantasma. Esto le amargó el carácter: no le permitían publicar, ni encontraba trabajo, y la mayoría de sus amigos habían muerto o estaban desaparecidos. Como no tenía dinero, escribió varios libros sobre la Barcelona antigua a través del librero Millà. Lo hizo bajo el pseudónimo de Salvador Bori, el nombre de su padre y de su hijo, con las sílabas del segundo apellido de este invertidas. En 1945 publicó un libro sobre los dibujantes Padró, Planas y Pellicer y, más adelante, dos más de memorias y retratos de gente que  había conocido, que incluyeron también caricaturas. También ilustró libros de otros autores. Entre 1950 y 1954 realizó algunas exposiciones de acuarelas con el propósito de ganar algo de dinero, pero su vida dio un vuelco cuando su esposa murió y él se trasladó con su hijo a vivir a Barcelona.

En la etapa final de su vida, trataba con muy poca gente, y sus amistades se redujeron prácticamente al periodista Eugeni Xammar, la dibujante Lola Anglada, a quien visitaba con frecuencia en su casa de Tiana, y a los participantes de la tertulia de las Galerías Syra. A su muerte en 1975, estas galerías, de las que fue administrador, le organizaron una exposición para homenajearlo.

Publicaciones: Badalona Artística, Criticon, Comarca Exprés, El Be Negre, El Mundo Deportivo, Iberia, La Campana de Gràcia, La Gaceta Deportiva, La Jornada Deportiva, La Mainada, La Nau, La Piula, La Publicidad, La Publicitat, L'Esquella de la Torratxa, Meridià, Mirador, Papitu, Pum Baf!, Ruta, Vidamor, Virolet.