Ortego
Bibliografía

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular: de la historieta y su uso (1873-2000), 2 volúmenes, Ediciones Sin sentido y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Madrid, 2001.

VV.AA.:

Humor gráfico español del siglo XX, Biblioteca Básica Salvat, núm. 46, Editorial Salvat/Alianza Editorial, Madrid, 1970.

Ortego

La mayoría de los estudiosos del humor gráfico español consideran a Ortego uno de los primeros grandes humoristas gráficos de nuestro país. Estuvo influenciado por sus coetáneos franceses Gabarny, Grandville o Daumier, pero desarrolló un estilo personal tremendamente propio. No podemos olvidar que Ortego comenzó como pintor costumbrista dentro del Romanticismo español, preocupado por representar y denunciar los problemas sociales de su época. Había estudiado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, pero pronto empezó a colaborar en la prensa ilustrada de la época, en revistas como El Bazar, El Museo Universal o El Siglo Ilustrado. De las representaciones costumbristas y populares pasó a las viñetas humorísticas, colaborando en varios semanarios de tendencia republicana, progresista y anticlerical como El Pájaro Rojo, Fray Veras o El Garbanzo.

Él mismo, en 1865, dirigió el semanario humorístico El Fisgón. Pero donde logró más éxito con sus ilustraciones fue en Gil Blas, semanario que nació a finales de 1864 y sobrevivió con problemas hasta diciembre de 1872, con varias interrupciones. Ortego fue el alma mater de esta publicación, alternándose con los hermanos Alfredo y Daniel Perea. Sus escenas y sus críticas sociales son aceradas viñetas anticlericales. Entre ellas destacan sus frailes y monjas orondos, así como los obispos de caras libidinosas. Algunas de estas figuras lograron tal notoriedad que fueron reproducidas después en cromolitografías que sirvieron de regalo de la empresa chocolatera Matías López. Y, precisamente para esta popular fábrica de chocolates y dulces, Ortego realizó sus carteles publicitarios, que se utilizaron durante más de un siglo. En ellos se veía a parejas famélicas y tristes a un lado, mientras al otro lado veíamos a un matrimonio orondo y satisfecho. El eslogan del cartel rezaba así: “Antes y después de tomar el chocolate Matías López”. Este cartel se realizó en 1871. Tengamos en cuenta que en esta época se suponía que la gente feliz y rica estaba gorda. Algunos años después, para no sacralizar demasiado la obesidad, realizó un nuevo cartel en el que añadió una tercera escena con una pareja perfecta. El cartel rezaba: “Los que toman dos veces al día chocolate de López”. Realizó algún otro trabajo en el ámbito del cartelismo, pero fueron las publicaciones satíricas las que le proporcionaron más éxitos.

Difícil de olvidar es su viñeta sobre la nueva ley de imprenta de la época, en la que se ve a un esmirriado periodista atado a una pared lleno de cadenas con una mesa de trabajo en la que puede apreciarse un ejemplar de Gil Blas y un tintero. El texto dice: “Nueva ley de imprenta: ¡ahora puede usted escribir de cuanto le dé la gana!”.

Ortego decidió marcharse a Francia en vista de los nuevos aires que corrían en España después de la Restauración Borbónica, pero no logró triunfar en el país vecino y murió casi en la indigencia. En España, a su muerte, se editaron álbumes que recogían sus principales chistes, y hasta casi nuestros días se fabricaron figuras de cerámica con curas y monjas inspirados en las ilustraciones de Ortego.

Publicaciones: Doña Pascuala, El Bazar, El Fisgón, El Garbanzo, El Museo Universal, El Pájaro Rojo, El Siglo Ilustrado, Fray Verás, Gil Blas.