Opisso
Opisso Bibliografía

Cadena, Josep M:

Opisso, Gent Nostra, Barcelona, 1986.

Cadena, Josep M:

Els dibuixants del ¡Cu-Cut!, Opisso, Àmbit, Barcelona, 2013.

Cadena, Josep M:

Opisso, Petritxol Ocho, Barcelona, 2003.

Carulla, Jordi:

Catalunya en 1.000 cartells, Postermil, Barcelona, 1994.

Castanys, Valentí:

La memòria es diverteix, Destino, Barcelona, 1964.

Jardí, Enric:

Història dels Quatre Gats, Aedos, Barcelona, 1972.

Salvador, Tomàs:

Àlbum d'Opisso, Marte, Barcelona, 1965.

Trench Ballester, Eliseu:

Les arts gràfiques de l'època modernista a Barcelona, Gremi d’Indústries Gràfiques de Barcelona, Barcelona, 1977.

Opisso

Dibujante con proyección pública y de gran popularidad. Fue el cronista gráfico barcelonés de una época que va desde el Modernismo, representado por la taberna Els Quatre Gats y los artistas que la frecuentaban, hasta el cambio de costumbres de la posguerra española, con chicas que llevaban topolinos y peinados “arriba España”. Con la ironía siempre a punto para captar con humor todas las manifestaciones populares, y la capacidad para criticar de forma festiva desde las reuniones de la clase alta hasta las actividades de las clases obreras y menestrales, así como los amores pecaminosos y el uso clandestino de las drogas, abordó con acierto los mil y un aspectos de la sociedad en la que le tocó vivir. Además, tuvo la capacidad de colaborar tanto en las revista para adultos –desde las políticas hasta las eróticas– como en publicaciones dedicadas a la infancia.

Hijo del médico y periodista Alfred Opisso i Viñas (Tarragona, 1847 - Barcelona, 1924), codirector del periódico La Vanguardia y crítico de arte en el mismo, y nieto de Josep Opisso i Roig, director del Diario de Tarragona, fundador de El Tarraconense y director del puerto de Tarragona. Su abuela paterna, Antònia Viñas, era nieta del célebre guerrillero de Montblanc Cintet del Fonoll. En lo que respecta a la rama de su madre, Antònia Sala, un bisabuelo, Pere Pau Muntañà, fue el primer director de la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Barcelona; un abuelo fue el fabulista Felip Jacint Sala; y uno de sus tíos fue el famoso pintor costumbrista Emili Sala i Francès. Por lo tanto, Ricard Opisso y sus numerosos hermanos pertenecían a una familia bien situada en Barcelona, con servicio doméstico y días para recibir a las visitas, y accedieron a la educación que correspondía a las clases altas de la época. A él, sin embargo, no le gustaba estudiar y prefería dibujar espontáneamente cuanto veía, desde los caballos que tiraban de los carros por las calles hasta las chicas que actuaban en los cafés cantantes del Paralelo, adonde lo llevaba un tío suyo, funcionario del puerto, los domingos por la tarde.

Desde muy jovencito Ricard Opisso sintió el afán por conocer los ambientes más populares y su padre, preocupado por su desinterés por los estudios, le buscó un trabajo como ayudante de un delineante y de chico para todo al servicio del arquitecto Antoni Gaudí, que por aquel entonces estaba realizando la fachada del Nacimiento del templo expiatorio de la Sagrada Familia. Relativamente disciplinado junto al genial arquitecto, de carácter brusco y expeditivo, realizó un molde de yeso, pasado después a piedra, de uno de los ángeles anunciadores del nacimiento de Jesús de la fachada del templo. Gaudí firmó la solicitud de ingreso de Opisso en el círculo de Sant Lluc, donde recibió clases de dibujo, pero cuando el arquitecto lo instó a que lo acompañara a Palma de Mallorca para inspeccionar el avance de las obras de reforma que dirigía en la catedral, el joven rechazó el ofrecimiento y prefirió dedicar los días de asueto que tenía para realizar su primer viaje a París, que siempre fue su meta artística.

Junto a Gaudí, Ricard Opisso conoció al obispo Torras i Bages y a otras personalidades catalanas, siendo testigo presencial de muchas anécdotas que, años después, recogió en una serie de artículos que publicó en el Diario de Barcelona (1950-1953). También de esa época son sus primeras apariciones en exposiciones colectivas y algunas colaboraciones en Quatre Gats, Luz, Hispania y Joventut, todas ellas revistas de primera línea que traían aire fresco al arte catalán dentro de los profundos cambios que experimentó Barcelona en el paso del siglo XIX al XX.

Fue, sin embargo, para el semanario ¡Cu-Cut!, en el que empezó a colaborar asiduamente a partir del número 79 del 2 de julio de 1903 y en el que seguiría hasta la supresión editorial de la publicación en 1912, donde destacó y empezó a recibir la admiración del gran público burgués y catalanista de la revista. Su primer dibujo contraponía una batalla de flores protagonizada por la juventud de las clases altas con otra guerra de fruta y verdura llevada a cabo por los vendedores de los mercados, y después trató muchos otros temas, sin rehuir los de cariz social, como las huelgas del sector textil o el embarco de reservistas que no tenían dinero para librarse del servicio militar y eran conducidos a la muerte en las guerras de África, actuando como un cierto revulsivo para las conciencias de los lectores más acomodados, aunque sin extralimitarse.

Una vez clausurada ¡Cu-Cut! se mantuvo prácticamente al margen del grupo editorial Baguñà, que orientó sus actividades hacia En Patufet y los libros para jóvenes. En En Patufet dibujó muy poco, aunque realizó una serie de portadas para los cuentos de pequeño formato que regalaba la publicación. Incluso, como muestra de su distanciamiento para con los fundadores del semanario humorístico catalanista, en 1913 y 1914 participó junto a Apa, expulsado de ¡Cu-Cut! en 1908 y que se había enfrentado a la Lliga a través de Papitu, en un ¡Cu-Cut! resucitado que, publicado por oportunismos electorales, el editor original y sus creadores rechazaron de buenas a primeras.

Ricard Opisso encontró cobijo periodístico en La Campana de Gràcia y, especialmente, en L’Esquella de la Torratxa, semanario del que había sido detractor desde ¡Cu-Cut!. Pero habían pasado los años y algunos de los afectados habían sido sustituidos, de modo que las cualidades excepcionales de Opisso y su tendencia a no presentar conflictos ideológicos era algo a aprovechar. Los dibujos humorísticos de Opisso traían lectores y, aunque el editor, Antoni López Benturas, era especialmente tacaño y ello representaba un enfriamiento en el trato con el dibujante y suspensiones temporales en las colaboraciones, su relación continuó durante muchos años y fue especialmente intensa entre 1919 y 1934. Opisso empezó a colaborar en L’Esquella de la Torratxa a partir de diciembre de 1912, y allí encontró la libertad expresiva para plasmar figuras femeninas con escotes generosos, piernas al aire y, siempre que venía a cuento, ligeras de ropa. En esta publicación realizó una serie de páginas dobles centrales repletas de personajes observados en la calle y en las fiestas populares que actuaban de forma singular i graciosa. Estos dibujos se conocen popularmente como multituds.

Las multituds encuentran su precedente en ¡Cu-Cut! y en los primeros dibujos llenos de gente en L’Esquella de la Torratxa, pero no es hasta el número 2.116 del 1 de agosto de 1919 que Opisso publicó su primera multitud propiamente dicha. Esta sección no tuvo una continuidad inmediata, y no fue hasta 1922 que se decidió a realizar con frecuencia este tipo de ilustraciones, que le suponían un trabajo que no se veía compensado por la remuneración económica que recibía por ellas. La dictadura de Primo de Rivera, que censuró la publicación de muchos temas, causó un incremento en este tipo de obras de Opisso caracterizadas por un dibujo historietesco pero riguroso y por la concesión a la broma fácil, aunque siempre desde la observación psicológica aguda. Los escenarios podían ser las Ramblas, las obras del metro, la Plaza de Catalunya, los baños en la Barceloneta, las meriendas en el rompeolas, los trenes repletos en verano, los tranvías a reventar de pasajeros en cualquier época del año, los bailes en la calle y en las carpas, las tardes de fútbol, el banquete de homenaje que le ofrecieron en el restaurante de la Ciutadella y muchos otros en los que Barcelona halló en Opisso a su gran dibujante.

Otro aspecto imprescindible de la tarea profesional de Opisso fue su dedicación al dibujo galante. Nunca perteneció al Papitu de la primera época, publicación fundada el 25 de noviembre de 1908 que dispuso de los mejores dibujantes del momento. Ni figuró en su segunda época, más libre en lo que respecta a la moral, iniciada en 1911. En realidad, no empezó a frecuentar sus páginas hasta 1924, cuando el semanario, por problemas con la censura, cambió su nombre por el de Pakitu. Pero a partir de entonces, y bajo el seudónimo Bigre, jugó insistentemente con las fantasías eróticas de los lectores. En realidad, la mayoría de sus dibujos no eran escandalosos pero los textos que los acompañaban les otorgaban esa cualidad. Más subidas de tono eran algunas obras gráficas que realizaba en privado para complacer a particulares, y que lo ayudaban a complementar sus ingresos.

En sus extensas jornadas de trabajo sabía saltar de un tema a otro. Así, dibujaba para niños con gran ingenuidad y, a continuación, pasaba a un chiste galante. Incluso se copiaba a sí mismo envejeciendo el papel de barba que empleaba para dibujar para fingir que la obra que acababa de hacer tenía ya años.

Ricard Opisso realizó una gran diversidad de exposiciones a lo largo de su vida. A los veinte años participó en la exposición de arte íntimo del círculo de Sant Lluc en la sala Parés (1900), que repetiría en dos ocasiones posteriores, en 1902 y 1903; expuso junto a Juñer Vidal, Domenge, Torné Esquius y Vallhonrat en la sala Parés (1904); participó en la Exposición Internacional de Bellas Artes de Barcelona (1907); expuso con los compañeros de ¡Cu-Cut! en la sala Parés (1908); participó en la IV Exposición Internacional de Arte, donde ganó una medalla de tercera clase (1911); participó en el Salón de Humoristas, en la sala Mozart, donde ganó el cuarto premio (1918); participó en la Exposición de Primavera, en el Palacio de la Feria de Barcelona (1922); expuso junto con otros dibujantes en La Pinacoteca (1923); participó en el III Salón de Humoristas en el Ritz (1924); expuso en la sala Parés (1928, 1929 y 1931); participó en el Salón de Primavera (1934); expuso en la librería Mediterránea (1940) y, a partir de esta fecha, inició una serie de muestras anuales, durante más de veinte años, preferentemente en la sala Rovira.

En lo que respecta a las publicaciones en las que colaboró, a las ya mencionadas se pueden añadir las siguientes: Almanac de Catalunya (1926), El Caloyo (1921), El Campeón (1923), Chicos (1938), El Crit (1932), El Diluvio (portadas de almanaques, 1928 y 1929), El Foc (1930), Garba (1905), La Guindilla (1925), Hojas Selectas (1910), KDT (1912), El Lliri Blanc (1930), La Mainada (1921), Mundial Humor (1912), El Neula (1904), L'Opinió (1931), Or y Grana (1906), La Piula (1916), Pocholo (1931), Le Rire (1903), El Senyor Canons ( 1925), Virolet (1922) y Xut! (1922).

También ilustró numerosos libros. Entre los más notables podemos recordar los siguientes:  Rosabella, de Pere Aldaber; Les multituds, de Raimon Casellas; Primer llibre de dones, de Eduard Girbal Jaume; Francesc Cambó, de Eduard Marquina; L'escanyapobres, de Narcís Oller; Història d'un pallasso, de Rafael Pèrez Barradas; y La rosa morena, Memorias de una virgen), de Alfonso Vidal i Planas.

Llamado por diversas editoriales pedagógicas, Opisso realizó abecedarios, cromos, recortables y material didáctico. También anunció vinos y licores, sastrerías, específicos farmacéuticos (entre ellos el Cabrol, para eliminar las ladillas), carteles y anuncios, así como diversas aucas (entre las que se cuenta la del Arca de Noé que se conserva en el museo de Sitges, la de la feria del libro de ocasión, y una sobre el boxeador Uzcudum).

Publicaciones: Quatre Gats, Luz, Hispania i Joventut, ¡Cu-Cut!, L’Esquella de la Torratxa, La Campana de Gràcia, Almanac de Catalunya, El Caloyo, El Campeón, Chicos, El Crit, El Diluvio, El Foc, Garba, La Guindilla, Hojas Selectas, KDT, El Lliri Blanc, La Mainada, Mundial Humor, El Neula, L'Opinió, Or y Grana, La Piula, Pocholo, Le Rire, El Senyor Canons, Virolet i Xut!.