Bibliografía

Angelón, Manuel; Moliné (d); Ferrán (d):

Guía satírica de Barcelona, Llibreria Millà, Barcelona, 1854.

Cadena, Josep Maria:

Barcelona vista pels seus dibuixants (1888-1929), Àmbit i l'Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 2015.

Capdevila, Jaume; et al.:

L’Esquella de la Torratxa, Editorial Efadós, El Papiol, 2014.

Castillo, Montserrat:

Grans il·lustradors catalans del llibre per a infants, BC/ Barcanova, Barcelona, 1997.

Solà, Lluís:

L’Esquella de la Torratxa (1872-1939), Editorial Bruguera, Barcelona, 1970.

Moliné

Hijo de guarnicionero y con hermanos que siguieron la carrera militar, Manuel Moliné sintió desde muy joven una intensa vocación por el dibujo costumbrista con base humorística. Abandonó por ello sus posibilidades para el retrato artístico y la pintura paisajística, que le habían proporcionado comentarios elogiosos y rápidas ventas. También se había interesado, asociado con el fotógrafo Albareda, por el coloreado de retratos personales y fotografías ambientales y paisajes, actividad que estuvo muy en auge en los inicios de los primeros estudios fotográficos que se establecieron en Barcelona.

Fueron más de su agrado las diversas publicaciones satíricas que, a bajo coste, divulgaban entre las crecientes masas pequeño-burguesas y trabajadoras la concienciación social y el mensaje político, y a ellas dedicó la mayor parte de sus habilidades para el dibujo de situaciones y la caricatura personal. Por precaución ante las restricciones de la censura, y porque era de natural poco dado a los lucimientos personales, evitó muchas veces firmar sus trabajos, o les puso tan sólo las iniciales M.M.M., pero su modo de hacer, seguro en el trazo a pluma y ampliamente inquisitivo en la intención, hizo que pronto destacara entre los dibujantes de su época. Sucesor de los artistas Tomás Padró, Josep Ll. Pellicer y Apel·les Mestres en La Campana de Gràcia y L’Esquella de la Torratxa, del editor López Bernagossi, se convirtió en el dibujante básico de estos dos semanarios. Llegó a estas revistas con el bagaje de los aciertos conseguidos en otras publicaciones, tan importantes como efímeras, como El Café, El Cañón Rayado, El Pájaro Verde, La Flaca, Un tros de paper o La Mosca Roja, y supo llenarlas de dibujos que explicaban críticamente la actualidad y que crearon una crecida legión de admiradores entre los miles de lectores que sumaban entre ambas, las más longevas de la prensa humorística catalana.

Por los dibujos de Manuel Moliné en La Campana de Gràcia y en L'Esquella de la Torratxa es factible reconstruir en clave de humor más de veinte años de vida política y social en España. Conocedor como era de la caricatura que se practicaba en Europa, especialmente en Francia, Alemania e Inglaterra, se inspiró en ella en cuanto al ejercicio libre de la crítica, pero con acento propio y de una manera que acercaba los personajes públicos a la realidad que vivían los lectores. Paralelamente también ilustró libros de la Librería Española (editora de La Campana y L’Esquella), así como la serie de Singlots Poètics de Frederic Soler Pitarra. Enfermo y recluido en su domicilio, trabajó hasta prácticamente el fin de sus días, y L'Esquella de la Torratxa le dedicó, a su muerte, un número póstumo (el número 1164 del 03-05-1901) como homenaje al que fue un fino analista irónico de las costumbres de su tiempo.

Publicaciones: El Café, El Cañón Rayado, El Pájaro Verde, La Flaca, Un tros de paper, La Mosca Roja, L’Esquella de la Torratxa, La Campana de Gràcia.