Mingote
Mingote Bibliografía

Azcona, Rafael:

Los Ilusos. Ilustraciones de Antonio Mingote, Ediciones del viento, La Coruña, 2008.

Burguera Nadal, María Luisa:

Antonio Mingote y su tiempo. La difícil facilidad del humor, IVAM, València, 2013.

Conciencias naturales:

Mingote, Antonio, Afanías, Madrid, 1996.

González Martín, Juan Antonio:

La Publicidad como tema en los dibujos humorísticos de Antonio Mingote, Colegio Universitario de Segovia, Segovia, 1999.

Mingote, Antonio:

El Diario de Hamlet, la historia del príncipe danés contada por él mismo, Planeta, Barcelona, 2012.

Mingote, Antonio:

El Caer de la breva, Planeta, Barcelona, 2010.

Mingote, Antonio:

Al cielo iremos los de siempre, PPC, Madrid, D.L. 1984.

Mingote, Antonio:

Adelita en su desván, Planeta, Barcelona, 1991.

Mingote, Antonio:

De muerte natural, Espasa-Calpe, Madrid, 1992.

Mingote, Antonio:

Hombre solo, Planeta, Barcelona, 2008.

Mingote, Antonio:

La motorización, Myr Ediciones, Madrid, 1973.

Mingote, Antonio:

Una historia de España a través de los Pérez, Crítica, Barcelona, 2014.

Villanueva Nieto, Carlos:

Mingote, punto y aparte, Editorial 33, Madrid, 2002.

VV.AA.:

Antonio Mingote. 50 años en ABC. Catálogo exposición Hospital de los Venerables, Fundación Focus-Abengoa, Sevilla, 2003.

VV.AA.:

Retrato de Antonio Mingote, Círculo de Lectores, Barcelona, 1988.

Mingote

Aunque nació en Sitges, pasó su infancia en Daroca, Calatayud y Teruel. De jovencito se aficionó a la lectura y aprendió a dibujar de manera autodidacta. Proveniente de un ambiente familiar carlista, se apuntó a combatir en la Guerra Civil en el bando sublevado, con los requetés, con sólo 17 años. Al finalizar la contienda entró en la Academia de Transformación de Infantería en Guadalajara. Allí empezó a publicar sus dibujos en La Cabra, una revista no oficial que se distribuía en la misma academia.

En 1946 empezó a dibujar para la revista La Codorniz, dirigida por Álvaro de Laiglesia, una revista que admiraba por sus planteamientos de un humor sorprendente en la España triste y empobrecida de la posguerra. Gracias a la creación de los personajes de La pareja siniestra en esta revista, su firma y su obra empezaron a ser conocidas por el público. En 1953 su pase a la reserva como militar coincidió con su entrada en ABC (19 de junio). Esta contribución con un chiste diario al periódico dirigido por Torcuato Luca de Tena no cesó hasta la muerte del dibujante en 2012. Pese a su colaboración durante tantos años en un diario monárquico y conservador como ABC, Mingote siempre gozó, gracias a sus posturas moderadas y a su talento, del respeto y el cariño tanto de los sectores sociológicamente de derechas como de los progresistas.

En 1948 empezó su carrera literaria publicando la novela Las palmeras de cartón. El 13 de octubre de 1955 salió el primer número de Don José, una publicación de humor que encargó a Mingote su dirección. El autor supo insuflar a la nueva revista unos aires renovadores. Don José desapareció tres años después de su aparición en lo quioscos. En esa misma época Mingote dejó de dibujar para La Codorniz distanciado por la línea editorial que impulsó su director, Álvaro de Laiglesia, y los proyectos e iniciativas de un Mingote altamente creativo se multiplicaron. Se convirtió en editor creando el sello Myr, escribió un libro teorizando sobre cómo se juega al mus (era un gran apasionado de este juego de naipes), ejerció de guionista para el cine y posteriormente para la televisión y mantuvo su presencia habitual en las tertulias de los cafés madrileños de los años cincuenta. También reemprendió las tertulias de radio en el programa El Estado de la Nación, dirigido por Luís del Olmo en la cadena COPE. En el programa, divertido y crítico con el gobierno de turno, compartió micrófono con José Luis Coll, Tip, Ozores y Chumy Chúmez, entre otros.

Como dramaturgo, en 1974 escribió una revista musical, El oso y el madrileño. Para Televisión Española escribió el guión de la serie dirigida por Antonio Mercero Este señor de negro (1975) donde Mingote reflejó, en 13 episodios, la realidad de una sociedad reaccionaria que se negaba a adaptarse a los nuevos tiempos. Unos años después, su amigo José Luis Coll le invitó a participar en el programa de televisión Este país necesita un repaso (1993-1995).

Antonio Mingote recibió muchos premios y honores en el transcurso de su larga vida profesional: Premio Internacional de Humor Gat Perich 2001 y Medalla de Oro de las Bellas Artes 2002, además fue miembro de la Real Academia Española desde 1987 y también fue nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades de Alcalá de Henares y por la del Rey Juan Carlos. En 2011 la institución monárquica Ie concedió el título de Marqués de Daroca y un año después fue nombrado Presidente de Honor del Instituto Quevedo del Humor de Alcalá de Henares.

El trabajo de Mingote está ligado al retrato humorístico de una determinada sociología madrileña. Su trazo, vivo pero a la vez cuidado y expresivo, se fue renovando y adaptando, sin cambios bruscos, con el paso de los años. Las viñetas estaban diseñadas compositivamente para realzar una perfecta comunicación con el lector. De la misma manera, la simbología de los personajes estaba pensada para servir a la expresividad del gag o reflexión humorística.

Los temas de sus chistes gráficos eran aquellos que podían interesar a los lectores que compraban las publicaciones en las que trabajaba. Con su comentario implícito, Mingote dibujó la crónica de las actuaciones de los habitantes y los gobernantes de la ciudad en la que vivía: Madrid. Temas como el ruido de los coches y las motos circulando, los socavones o la falta de educación de los peatones o los conductores, por ejemplo, fueron ampliamente comentados en sus viñetas. Sus dotes de observador le sirvieron para retratar de manera fehaciente la España reaccionaria y conservadora con imágenes como sus señoras con muchos collares de perlas en el cuello y con su galería de hombres sombríos y tristes vestidos de negro. El contraste entre la manera de pensar de la sociedad rural y la mentalidad urbana también protagonizaron muchos de sus chistes.

Los grandes temas de Mingote (la tolerancia, la justicia, la libertad y la soledad) destilaban su comprensión hacia la gente y la humanidad aunque siempre, eso sí, con un sentido crítico. Quizás fue en Hombre solo (1970), su libro más filosófico, donde Mingote mostró más profundamente, con ironía y agudeza, su visión de la carrera de obstáculos que es la vida, lo absurda que puede llegar a ser en algunos tramos y la soledad intrínseca que conlleva consigo el hecho de ser humano.

Antonio Mingote es uno de los grandes clásicos del humor español y un referente. Así, sus chistes publicados hace más de cincuenta años se pueden recuperar actualmente y siguen conservando su gracia como testimonio de una época, además de mostrar su talento como autor. Sin duda, se le puede considerar, por sus dibujos y por sus múltiples facetas creativas, como uno de los cronistas geniales de la historia de la sociedad española de las últimas décadas.

Publicaciones: ABC/ Blanco y Negro, Al loro- El loro, Balalaika, Boy, El Chopo, Don José, La Cabra, La Buhardilla, La Codorniz, Lecturas, Gente Menuda, Minicar, Muy Señor Mío, Semana, Tele Radio

Series: Arturo y Pepe (Blanco y Negro), La novela negra del verano (ABC).