Mercè Llimona
Bibliografía

Castillo, Montserrat:

Grans il·lustradors catalans del llibre per a infants, BC/ Barcanova, Barcelona, 1997.

Castillo, Montserrat:

Mercè Llimona. Catàleg de l'exposició a la Biblioteca de Catalunya, desembre 2007, Biblioteca de Catalunya, Barcelona, 2007.

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular: de la historieta y su uso (1873-2000), 2 volúmenes, Ediciones Sin sentido y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Madrid, 2001.

Llimona, Mercè:

Han passat els anys, Editorial Destino, Barcelona, 1996.

Llimona, Mercè:

No m'oblidis mai. Diari d'una col·legiala, Editorial Destino, Barcelona, 1995.

Solà-Dachs, Lluís:

Tres dones dibuixants, L’Avenç , núm. 53, Barcelona, octubre 1982.

VV.AA.:

50 dibuixants de Catalunya, Editorial Blossa, Barcelona, 1981.

Mercè Llimona

Mercè Llimona era hija del conocido pintor Joan Llimona y de su segunda esposa, Maria Raymat. La suya era una verdadera familia de artistas: su tío era el no menos conocido escultor Josep Llimona. Tenían el taller sobre la casa donde vivían, en la calle Llúria de Barcelona, y eso ya condicionó su futura vocación de artista, puesto que tuvo todo tipo de facilidades y, junto con su hermana Nuri, pasaba más horas en el estudio que en casa.

A la muerte de su padre en 1926 ella acababa de cumplir 12 años y fue a vivir a Vilassar de Dalt, donde su padre tenía otro estudio. Al constatar su vocación, la familia decidió que estudiara en Llotja, donde no pasó mucho tiempo a causa de sus desavenencias con un profesor valenciano que todo lo veía “moraet” (“moradito”), mientras que Mercè, que ya empezaba a dar muestras de la afición por el color beis que la acompañaría toda la vida, todo lo veía “torraet” (“tostadito”).

Trabajó con su tío escultor durante un par de años, y a los 18 ingresó en el círculo artístico de Sant Lluc (del cual fue presidenta entre 1962 y 1966) mientras ejercía como profesora en Blanquerna y empezaba a dibujar sus propios libros de cuentos. Durante la Guerra Civil pasó nueve meses en París y, aconsejada por unos familiares, se dirigió a San Sebastián, donde la visión de la España Franquista, la conducta de las autoridades y la marginación total de su idioma la hicieron sentir, en sus propias palabras, muy extraña. Para sobrevivir, y con la ayuda de Valentí Castanys, colaboró en los primeros semanarios infantiles de la época franquista: Flechas y Pelayos, Chicos o Mis Chicas, mientras editaba sus primeros libros: Chupete y El muñeco de papel.

En 1939 regresó a Barcelona y entabló relación con la editorial El Hogar y la Moda, que le encargó el libro Tic-Tac (1941), del cual salieron 8 ediciones, y Mi Ángel de la Guardia (1944). En 1943 se casó con Fèlix Escalas, y las tareas domésticas y sus cinco hijos la mantuvieron apartada del arte durante algunos años con la excepción de algunas estampas de primera comunión o la decoración de habitaciones infantiles. En la década de los cincuenta colaboró en Destino ilustrando algunos cuentos y, ya en los años sesenta, también lo hizo en Cavall Fort. Su estilo de ilustración estaba muy influenciado por los dibujantes ingleses, y sobre todo por Rackham, su dibujante favorito. También colaboró en L’Infantil, donde creó el personaje de La petita Alícia. En esa época ilustró los libros Heidi, Blancanieves y Marcelino, pan y vino, editados por Juventud.

Pasada esta época, graves problemas de salud la mantuvieron apartada de su trabajo durante muchos años e incluso la llevaron a considerar el dejar de dibujar definitivamente, pero con esfuerzo y voluntad se sobrepuso a sus dolencias. A partir de 1970 volvió a publicar una serie de libros y recuperó la popularidad que nunca había perdido del todo. Se publicaron sus libros Jocs i Cançons, Ha nascut un infant, Del temps de l’àvia, Nadal, Poemes i cançonsIuna reedición de Chupete, y recibió varias propuestas de trabajo, incluso desde la editorial Random House de Estados Unidos.

Fue presidenta de la Asociación Profesional de Ilustradores. Sus últimas producciones son los libros La Ventafocs (La Cenicienta) y Polzet (Pulgarcito), y las ilustraciones para una edición de Peter Pan. En los años ochenta, con la reinstauración de la Generalitat de Catalunya, recibió el reconocimiento oficial por la calidad de su trabajo. En 1984 le concedieron un premio de la Generalitat al mejor ilustrador de libros infantiles, y en 1986 le fue otorgada la Creu de Sant Jordi. Al final de su vida escribió dos libros de memorias: No m’oblidis mai. Diari d’una col·legiala (1995) y Han passat els anys (1996).

Mercè Llimona fue una de esas ilustradoras excelentes que, mientras sus facultades se lo permitieron (pintó hasta el último momento, sobreponiéndose al dolor físico), no escatimaba horas para realizar dibujos admirados por todo el mundo por sus detalles y el humor que transpiran. Son imágenes que están mucho más cerca de la ilustración inglesa moderna que de la victoriana, aunque todos sus dibujos se enmarcan en el clasicismo.

Publicaciones: Chicos, Destino, Flechas y Pelayos, La Mainada, Lecturas, L’infantil,  Mis Chicas, Pelayos.

Principales series: Las travesuras de Puck (Pelayos, 1937), Pedrito y Candy (Chicos, 1938), Escarabajín quiere casarse (Chicos, 1938), Un bello gesto (Chicos, 1938), Bobín (Chicos, 1938), La confesión de Hildebrando (Chicos, 1938), Los mejores cuentos extranjeros (Chicos, 1938), El Corral de don Pancho (Chicos, 1938), El muñeco de papel  (Chicos, 1939), La Petita Alicia (L’infantil, 1963).