Llaverias
Llaverias Bibliografía

Cadena, Josep M:

"El dibuixant Llaverias i les seves caricatures sobre Alfons XIII", Revista de Catalunya, nº 285, Barcelona, 2014.

Carner, Josep:

Joan Llaverias, David,, Barcelona, 1925.

Elias, Feliu:

"Joan Llaverias", revista Meridià, nº 49, Barcelona, 1938.

Folch i Torres, Lluís:

"Joan Llaverias", En Patufet, nº 1352, Barcelona, 1930.

Llaverias

Pintor, acuarelista y dibujante, estudió Bellas Artes en la Escola Oficial de Llotja, y siempre sintió una predilección especial por la temática marinera: realizó un cartel notable sobre el real club de regatas, y representó yates, navíos a vela y embarcaciones de competición con gran propiedad. Fue un ilustrador notable (sobretodo animalístico) y trabajó para varias editoriales barcelonesas. Hacia 1905 empezó a interesarse por la acuarela, con preferencia por los paisajes de la que entonces empezó a conocerse como la Costa Brava, y que él ayudó a consagrar como si se tratara de una Grecia catalana, como también fue designada. Su maestría en este ámbito lo llevó a realizar una exposición individual de acuarelas en la Victoria Gallery de Londres.

Cuando ya era un artista consagrado y celebró, en 1930, una exposición en la sala La Pinacoteca de Barcelona, Lluís Folch y Torres, que con el seudónimo T.U.B. escribía crítica de arte en el semanario En Patufet, le dedicó un comentario elogioso en la sección Ninots i coloraines (En Patufet, nº 1352, de 1930) en el que decía: “el arte de la acuarela se había convertido entre nosotros en una especie de arte menor; parecía que la acuarela fuese el procedimiento pictórico de los aficionados que no sabían pintar al óleo: cuatro toquecitos, cuatro pinceladitas, y el efecto era inmediato. Llaverias acabó con esto, y empezó a pintar en acuarela con nobleza; dotado de una fina visión (proporcionada más por su emoción que por su órgano visual, pues, aunque este se le averió una temporada, no dejó de pintar excelentemente) y con una habilidad envidiable, tuvo el acierto de pintar el ambiente del paisaje y de fundir sobre el papel las agüillas de sus tintes, obteniendo con ello obras que son auténticas maravillas”.

La acuarela fue la gran aportación pictórica de Llaverías, pero la proyección pública le vino de su vertiente como dibujante de género animalístico. Feliu Elias, bajo el seudónimo Joan Sacs (que compaginava con el más popular Apa), pocos días después de la muerte del artista, en un artículo titulado simplemente “Joan Llaverias” y publicado en el semanario Meridià (nº 49, de 1938) un mes antes de la caída de Barcelona en la Guerra Civil, comentaba que “los dibujos animalísticos de Joan Llaverias no solo complacían a los niños, sino a todos los mayores sensibles a esta especialidad. El buen contemplador de dibujos aprecia en las composiciones animalísticas de Llaverias, a veces muy concienzudamente acuareladas, valores deliciosos de observación realista, valores que revelan unas dotes de psicología animalista, si puede decirse así, comparables a las de Jules Renard en las Histoires Naturelles”.

El mismo Llaverias, en un texto autobiográfico titulado “Ego sum”, publicado en un libro que le dedicó la Editorial David, explicó el origen de su afición por los animales: “hasta donde me llega la memoria, copio bichos desde el principio (...). Mis juegos infantiles eran con animalitos (¡pobrecillos!); el huerto de mi casa me parecía un mundo: hacía nadar a las lagartijas; a los saltamontes los alimentaba con moscas pero, a cambio, los obligaba a tirar de un carrito. Los días de lluvia cazaba caracoles, que disponía frente a frente, y el que se encaramaba sobre el otro era el vencedor. Con hormigas recogidas de un mismo nido y encerradas en una botella llena de tierra que llenaba hasta arriba en el huerto construía un hormiguero artificial: solían acostumbrarse, y a los pocos días las veía abrir galerías como si estuvieran en campo abierto.”

Su excelencia en la temática animalística no debe desmerecer su tarea como dibujante político en el semanario ¡Cu-Cut! entre 1902 y 1912, y en otras publicaciones como La Piula (1916). Joan Llaverias formó parte de ¡Cu-Cut! desde su fundación, y alternó con Gaietà Cornet la realización de portadas y contraportadas a dos colores, además de elaborar dibujos para las páginas interiores. Su firma más habitual era J.Ll, con las dos iniciales entrelazadas, pero también empleaba una más secreta que consistía en un rombo vertical que contenía una “z” en su interior. Con ellas avalaba una serie de dibujos, acompañados de textos intencionados, en los que ironizaba sobre la actualidad política española. A este artista se deben una serie de caricaturas, publicadas entre 1902 y 1905, en las que se representa al rey Alfonso XIII como a un estudiante amante de los automóviles y de las carreras taurinas que quiere tomar decisiones en la compleja política española. Y son también de su autoría unos chistes sobre los “jóvenes bárbaros lerrouxistas”, así como la última portada del semanario, en la que el maestro Lluís Millet, representado como Orfeo, quería amansar a la fauna madrileña.

En lo que respecta a la ilustración, en sus comienzos, cuando aún residía en Vilanova i la Geltrú, Joan Llaverias dibujó las cabeceras del semanario L’Àngel del Campanar (1883) y de las tres épocas de su sucesor, L’Angelet del Campanar (1885, 1886 y 1887). Muchos años después realizó varias portadas para Queralt (1914), publicación de los sindicatos agrícolas y otras entidades del Berguedá.

Pero donde más destacó como moderno fabulista, ilustrador de versos y prosa de escritores fue en En Patufet (1905-1938). En el semanario, en la sección Episodis i aventuras, acompañó durante años los textos de Jim Fit (Josep Maria Folch i Torres) y Jordi Català (Xavier Bonfill). También ilustró las fábulas en verso de Clovis Eimeric (Lluís Aimerich). Dentro de la colección Patufet se emparejó con Manuel Folch i Torres en el volumen De quan les bèsties parlaven. Otras dos publicaciones infantiles en las que trabajó bastante fueron Virolet (1922-1931) y Esquitx (1931-1936).

La novela juvenil también fue uno de sus campos de acción, y realizó numerosas ilustraciones para obras emblemáticas de Josep Maria Folch i Torres, como Per les terres roges, Fugint de les terres roges, Vida i aventures de Jordi Bel, En Jordi Bel al país de l'or, El rei de les Muntanyes Blaves, La conquesta de les Muntanyes Blaves y la larga serie Les famoses aventures de Napbuf. Para la editorial Sopena ilustró unos cuadernos en los que una gran variedad de animales –girafas, elefantes, leones, serpientes, tortugas...– actuaban como una sociedad humana.

También participó en el exlibrismo y elaboró carteles y anuncios. En esta última faceta, cuando En Patufet, a partir de su número 1.000 (1924), pasó a imprimirse a todo color y en rotativa, llevó a cabo diversas contraportadas humorísticas sobre el cava Codorniu, como también lo hicieron Cornet, Junceda, Serra Massana y Opisso.

Publicaciones: ¡Cu-Cut!, L'Àngel del Campanar, L'Angelet del Campanar, Queralt, La Piula, En Patufet, Virolet, Esquitx.