Helios Gómez
Helios Gómez
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Helios Gómez

Helios Gómez nació en Sevilla, en el barrio de Triana. Se jactó durante toda su vida de ser de raza gitana y, a pesar de que su aspecto físico y su piel morena parecen confirmarlo, nunca se pudo demostrar. De ideales anarquistas, vivió toda su vida como un revolucionario, como reflejan las palabras que le dedicó J.M. Castro Lombilla: “nació en Sevilla, murió en Barcelona y vivió en una trinchera constante”.

De joven aprendió el oficio de decorador de cerámica, estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla y trabajó en la conocida fábrica de La Cartuja. En 1925 publicó sus primeros dibujos en el periódico anarquista Páginas Libres y expuso en el Café Kursaal obras de carácter cubista, que entonces pasaron casi desapercibidas pero que tuvieron más éxito cuando las expuso de nuevo en el Ateneo de Madrid y en la Sala Dalmau de Barcelona. Son dibujos con un estilo diferente, duro y lleno de aristas, en blanco y negro, un color (el negro), que empleó en abundancia a lo largo de su carrera.

En 1926 se estableció en Barcelona, se hizo miembro de la CNT, militó contra la dictadura de Primo de Rivera y, más tarde, también contra el franquismo. Como consecuencia de ello fue arrestado varias veces y, al salir de la cárcel, buscó refugio en otros países como Francia, Bélgica, Holanda, Alemania o Rusia. Cuando en 1927 se marchó a París dibujó para revistas españolas en el exilio como Rebelión y Tiempos Nuevos y para el semanario francés Vendredi, pero poco después, cuando lo expulsaron de Francia por haber participado en una manifestación a favor de los anarquistas de origen italiano Sacco y Vanzetti, injustamente ejecutados en Estados Unidos, se fue a Bruselas, donde ilustró un libro de Max Deauville titulado Rien qu’un homme. Pasó por Amsterdam y Viena, y estuvo dos meses en la URSS. Estudió interiorismo en Berlín y aprovechó para publicar en el Berliner Tageblatt. En 1930 la AIT (Asociación Internacional del Trabajo) le editó en Berlín su álbum Días de Ira, prologado por el Premio Nobel francés Romain Rolland.

Al final de la dictadura de Primo de Rivera regresó a Barcelona y publicó sus inconfundibles dibujos en varios medios como L’Opinió, La Rambla, La Batalla, L'Hora, Bolívar, Estudios o Nueva España y en periódicos como Mundo Obrero, Fornal y Combat, para los cuales realizó muchas portadas e ilustraciones. En 1930 publicó un manifiesto que tituló Por qué me marcho del anarquismo e ingresó en el BOC (Bloque Obrero y Campesino). Al año siguiente volvieron a detenerlo y pasó una temporada en cárceles de Madrid y Jaén. Cuando salió, viajó a Bruselas y, de allí, a Moscú, donde publicó un poemario titulado Erika (1934) dedicado a una muchacha alemana que conoció en Moscú y que se llamaba Ira. Un año antes ya había expuesto en el museo Pushkin de Moscú y había editado el álbum Revolución Española, en el cual retrataba el dramatismo de los desempleados, de los que pasaban hambre y la indiferencia de los ricos en unos dibujos impactantes. El escritor francés Jean Cassou escribe que “Helios es revolucionario porque es artista, y es artista porque es revolucionario”.

Regresó a Barcelona justo a tiempo para participar en los “Fets d’Octubre”, la proclamación del estado catalán en 1934, y fue nuevamente encarcelado, esta vez en un barco del puerto junto con todos los dirigentes catalanes. Todo esto resultó en otro álbum que tituló Viva Octubre. Como además era una persona inquieta y con iniciativa, cuando regresó a la vida activa fundó, junto con compañeros de profesión como Apa, Bofarull, Porta y otros, el Sindicato de Dibujantes Profesionales, que sería muy activo y tendría mucha importancia durante la inminente Guerra Civil.

Los inicios de la contienda lo llevaron a luchar en las barricadas y a organizar un batallón de gitanos. Lo nombraron comisario político y formó la columna Ramon Casanellas. Se embarcó para liberar Ibiza y Mallorca y luchó en los frentes de Aragón, Madrid y Andalucía. Fue en esa etapa cuando sucedieron un par de hechos negativos en su vida: en una discusión por temas estratégicos mató a un capitán de su ejército y tuvo que huir porque sus propios soldados querían lincharlo y, un año después, en una pelea, mató a otro capitán, lo que motivó que Josep Bartolí, buen amigo suyo, escribiera: “En el front de Madrid, l'Helios es va comportar com un dictador. Ordenava operacions sota la seva responsabilitat sense que ningú ho autoritzés i va enviar gent a la presó pel sol fet de no obeir-lo. Desconeixia l'autoritat d'un comissari” [“En el frente de Madrid, Helios se comportó como un dictador. Ordenaba operaciones bajo su reponsabilidad sin que nadie lo autorizara, y mandó a gente a la cárcel por el mero hecho de desobedecerlo. Desconocía la autoridad de un comisario.”].

En 1936 se apuntó al recientemente constituido Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), adscrito a la Internacional Comunista y, por lo tanto, bajo el poder soviético y la influencia directa del dirigente ruso Joseph Stalin. Pero poco después los estalinistas lo acusaron de ser un seguidor del trotskismo, un pensamiento revolucionario propio y autónomo contrario a la deriva de la revolución rusa como una degeneración burocrática y totalitaria, y lo expulsaron del PSUC. En 1939 se encargó del periódico El Frente. Poco después, una vez derrotadas las fuerzas republicanas, se exilió y, al cruzar la frontera, lo internaron en campos de concentración de Francia y Argelia. Cuando fue liberado en 1941 conoció a Mercedes Planas, que sería la madre de su único hijo, Gabriel, y que murió de tuberculosis relativamente joven.

Regresó a Barcelona y, para no perder la costumbre, después de fundar la Casa de Andalucía fue encarcelado de nuevo y pasó cinco meses en la cárcel Modelo. Al salir realizó una exposición en la Galería Arnaiz y se dedicó a la pintura de murales. Pero no tuvo mucho tiempo para disfrutar de la libertad porque volvieron a meterlo en la cárcel, esta vez acusado de asociación ilegal. En 1950, en la Modelo, presionado por el cura, pintó las paredes de la capilla que se encontraba junto a las celdas de los condenados a muerte, capilla que desde entonces se conoce como La capilla gitana ya que todos los personajes representados son de raza calé. De una exposición que se realizó mientras él estaba en la cárcel, El Noticiero Universal del 24 de noviembre de 1948 escribió: “Lo pictórico queda absorbido por la ideología. Toda su obra respira como una expresión de amargura y de lamento (…) Es pintura de fondo y profundidad que deja lastre y preocupa porque la pintó un cerebro y también un corazón”.

En 1954 salió, de forma definitiva, de la cárcel, pero el destino le dio poco tiempo de tranquilidad porque en 1956, debido a las secuelas de su encarcelamiento y a una enfermedad hepática, murió en el Hospital Clínico de Barcelona. Según Lombilla, Helios fue el mejor dibujante revolucionario de España. En la cárcel, sin embargo, escribió una cantidad considerable de obra literaria que su hijo Gabriel, que solo pudo convivir con su padre poco más de un año, intentó dar a conocer.

Publicaciones: Avanzadilla, Berliner Tageblatt, Bolívar, Combat, El Comisario Rojo, El Mono Azul, El Frente, Estudios, Extraordinario de La Verdad, Fornal, Gaceta del Automovilismo, Heraldo Obrero, Justicia Social, La Batalla, La Rambla de Catalunya, La Tierra, L'Hora, L'Opinió, Mundo Obrero, Nueva España, Octubre, Oromana, Páginas Libres, Papitu, Rebelión, Tiempos Nuevos, Treball, Vendredi.