Goñi
Goñi
Bibliografía

Conde Martín, Luis:

El humor gráfico en España, Asociación de la Prensa de Madrid, Madrid, 2005.

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular. De la historieta y su uso, Editorial Sinsentido, Madrid, 2000.

Muelas, Federico:

Goñi, Ministerio de Educación, Madrid, 1975.

Solà i Dachs, Lluís:

L'Esquella de la Torratxa, Bruguera, Barcelona, 1969.

VV.AA.:

La Codorniz, Antologia 1941-1978, Editorial Edaf, Madrid, 1998.

VV.AA.:

Humor gráfico español del siglo XX, Biblioteca Básica Salvat, núm. 46, Editorial Salvat/Alianza Editorial, Madrid, 1970.

Premios

Premio Penagos de Dibujo 1989

Goñi

Lorenzo Goñi nació en Jaén, aunque de pequeño se trasladó junto con su familia a Barcelona. Antes de los catorce años, a causa de un sarampión, padeció una sordera que lo afectó toda su vida (decía: «Solo oigo rumores»). Esta pérdida de la capacidad auditiva le provocó una timidez que hizo que fuera poco sociable y que se encerrara en sí mismo. Por el contrario, gracias a su sordera consiguió que lo declararan inútil y no tuvo que ir al servicio militar.

Como tenía afición por las artes gráficas, su padre lo matriculó a clases de pintura en una academia en la que practicaban el dibujo al natural de bodegones y retratos de personas desnudas. Años más tarde, confesó en clave de humor que durante aquella época se había hartado de dibujar cuerpos femeninos en todas las posturas posibles.

Le gustaba mucho la naturaleza y se estableció en Vacarisses, en la Cataluña central. Un día, paseando por el bosque, mató a un gato de un golpe de piedra y, según contó él mismo, aquel hecho le produjo un remordimiento tan intenso que, a partir de ese momento, y como una especie de expiación, los gatos pasaron a ser muy presentes en buena parte de su obra.

El inicio de la Guerra Civil marcó el principio de su proyección pública: se afilió al Sindicato de Dibujantes Profesionales (SDP) y dibujó muchos carteles de guerra, como aquel tan conocido en el que un soldado interpelaba al espectador con la frase: «Y tú, ¿qué has hecho por la victoria?». También colaboró asiduamente con el veterano semanario L’Esquella de la Torratxa, que vivía uno de sus mejores momentos de humor bajo la dirección de los dibujantes Avel·lí Artís Gener (Tísner), Pere Calders y Jacint Bofarull, entre otros. También dibujó para el diario del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña) Treball, que ocupaba los talleres colectivizados que habían sido del diario católico El Matí. Una vez terminada la guerra, Goñi procuró ocultar aquella etapa, hasta el punto de que muchos de sus amigos íntimos que lo conocieron durante el franquismo o más tarde la desconocían por completo.

Con el fin de la contienda se fue a Pamplona y allí dibujó para el semanario Haz, que editaba el SEU (Sindicato Español Universitario), donde firmaba como Suárez del Árbol —el apellido de su madre— y donde hacía dibujos publicitarios. Se casó, tuvo una hija, y desde entonces decía que «navegaba viento en popa». Con su nombre auténtico ilustró obras de los escritores del Siglo de Oro, de Cervantes y de su amigo Camilo José Cela. En los años cincuenta también dibujó los libros Marcelino, pan y vino, La burrita Non y Luiso del guionista y subdirector del diario Arriba, José María Sánchez Silva. En aquella época fue considerado y reconocido como uno de los mejores ilustradores en activo del mundo editorial.

En 1945 empezó a colaborar con La Codorniz de Miguel Mihura, cuando tenía como director a Álvaro de Laiglesia. Entre 1950 y 1960 participó en el diario Pueblo, y en 1955 dibujó en Don José, durante los tres años de vida del semanario. En 1953 estudió grabado en la Escuela Nacional de Artes Gráficas con el maestro Manuel Castro Gil. Estos estudios le sirvieron para hacer, gracias a una beca, la serie de trece grabados que tituló Tauromaquia onírica, que le permitió ganar el Premio Nacional de Bellas Artes de Grabado en el año 1962.

Pasó temporadas en Cuenca, donde tenía una casa, y en los años de la transición colaboró con Sábado Gráfico. Para Ediciones Marte hizo El arte a la pata coja. También, para la colección Temas de Humor y de Amor publicó el libro
Abenamar, mientras seguía con su larga colaboración con el diario ABC, que había empezado en 1952 y que terminó en 1981, cuando decidió dejar el dibujo para dedicarse solo a la pintura y al grabado.

En 1989 murió su mujer. La Fundación Mapfre le otorgó el Premio Penagos, y él decidió trasladarse a Suiza con su hija Inés, que fue la persona que lo acompañó cuando murió en 1992.

Su hija opina que la obra de su padre tiene, en el fondo, un componente trágico que la hace intrínsecamente española. El mismo Goñi opinaba que el humorismo no es nada más que una manifestación de libertad y de crítica de la vida que le resultaba placentero hacer. Justificaba su trabajo como dibujante explicando que él mismo lo había practicado precisamente porque se lo pasaba muy bien y le proporcionaba momentos de gran diversión.

Publicaciones: ABC, Bazar, Blanco y Negro, Don José, El Combatiente del Este, El Español, Haz, Juventud, La Codorniz, La Estafeta Literaria, L'Esquella de la Torratxa, Los Domingos de ABC, Mirbal, Mundo Hispánico, Sábado Gráfico, Treball.