Gila

Miguel Gila empezó a trabajar de mecánico con 13 años. De muy joven adquirió una gran concienciación ideológica que le llevó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Alistado en el bando republicano durante la Guerra Civil, fue capturado en 1938 y sobrevivió a un intento de fusilamiento. Su conocimiento directo de los avatares de la guerra le sirvió muchos años después como base para sus célebres monólogos de sátira antibelicista. En el año 1945 empezó a publicar en La Codorniz como dibujante y humorista bajo el seudónimo de XIII. Años más tarde ya firmaría sus obras gráficas y textos con su nombre real. A partir de 1951 compaginó sus dibujos con una creciente popularidad en la radio, el teatro, el cine o en discos que recogían sus monólogos. En 1968 inició su etapa argentina, residiendo en aquel país hasta 1985. En su estancia americana siguió trabajando en sus proyectos para el teatro y en sus dibujos humorísticos.

Gila está considerado uno de los mejores humoristas del país por sus monólogos llenos de ingenio y chispa. Estos diálogos ficticios sirvieron como fuente de inspiración para otros artistas de generaciones posteriores. Su humor, a veces de trazos surrealistas, traslucía un homenaje constante a la gente sencilla y a las personas que tenían por encima un poder que no deseaban. Gila, como superviviente de la Guerra Civil (y como “malfusilado”) trabajó con humanismo, talento y humor en el marco histórico franquista, que precisamente no destacaba por apreciar ninguna de estas tres cualidades.   

Los personajes retratados en sus viñetas de humor gráfico eran grotescos, con una personalidad muy primaria y unas grandes narizotas. Su dibujo era “feísta”, como lo fue la posguerra española. Su humor, directo y sencillo, estaba destinado a ser entendido por todo el mundo, lo que no fue obstáculo para que también pudiera ser brillante y profundo.

Como digno colofón a la figura de Gila, la España negra volvió a aparecer en el homenaje que se le hizo en Madrid tras su deceso y la consecuentemente difícil situación económica en que quedó su viuda. El acto con público en directo y transmitido por televisión casi acabó en déficit puesto que, de la multitud de artistas que actuaron, sólo Rosa María Sardá y Tony Leblanc lo hicieron gratis.

Publicaciones: Can Can, Cucú, Diario 16, Don José, El Periódico de Catalunya, Flechas y Pelayos, Hermano Lobo, La Codorniz, Muy Señor mío, Selecciones de Humor de El DDT, Triunfo.