Dameson
Bibliografía

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Dameson

Andreu Dameson nació en 1897 en La Garriga, un pueblo a 38 kilómetros de Barcelona que por aquel entonces tenía poco más de 1.500 habitantes. Hijo de una familia de origen occitano (su abuelo aún se apellidaba Demaison), fue el cuarto de seis hermanos. El negocio familiar era la calderería y la fontanería y de niño parecía destinado a seguir este camino. Sin embargo, Dameson empezó a dibujar antes de aprender a leer y escribir y, a pesar de los deseos de su padre, su vocación fue más fuerte. Después de una niñez llena de travesuras, en 1915 debutó en una publicación satírica local llamada El Xàfec. Sus dibujos satirizaban los prohombres locales y para intentar conservar el anonimato firmó, por primera y última vez, con el nombre de Galeno.

En 1917 estudió dibujo en Barcelona, pero su ilusión era ir a París, que entonces era la meca del dibujo y las artes gráficas. Con la ayuda económica de muchos veraneantes que tenían La Garriga como punto de referencia y con los cuales había entablado amistad debido a su innato don de gentes y su simpatía, en 1918, justo después del final de la Primera Guerra Mundial, emprendió el viaje a la capital francesa para perfeccionar su estilo.

En París asistió a academias como la Colarossi, pero en 1920 tuvo que regresar a España porque lo llamaron a realizar el servicio militar, que entonces era obligatorio. Lo hizo en Alcalá de Henares, y al terminar regresó a su pueblo y su padre le montó un taller de calderería en Barcelona con la esperanza de que sentara cabeza, ya que estaba a punto de casarse. Pero el padre no tuvo en cuenta el carácter rebelde de Dameson y el miedo que tenía a verse atado, y un buen día éste cerró el negocio y, sin decir nada a nadie, se fue al puerto y embarcó en el vapor Infanta Isabel de Borbón. Al cabo de 21 días el barco lo dejó en Buenos Aires donde, por recomendación de algunos pasajeros a quienes había realizado dibujos y caricaturas durante la travesía y de quien se había hecho amigo, pudo colaborar en periódicos como La Acción, Diario del Plata y La Unión. Su estancia en Buenos Aires no fue muy larga porque al cabo de pocos meses tuvo que volver a La Garriga, ya que su padre estaba muy enfermo. Desafortunadamente, para cuando llegó lo encontró en el lecho de muerte.

En 1923 tuvo lugar el golpe de estado de Primo de Rivera y el dibujante empezó a definir sus simpatías políticas hacia la izquierda, y fue en esta etapa cuando se profesionalizó definitivamente. Empezó a colaborar en las dos publicaciones satíricas más antiguas del mercado, La Campana de Gràcia y L’Esquella de la Torratxa, ambas del editor López. Entre 1924 y 1925 publicó más de setenta originales, incluida alguna portada, en estas dos revistas. También dibujó para un semanario satírico de Granollers llamado La Gralla y trabó una firme amistad con su propietario, Amador Garrell.

Pero Dameson era un alma inquieta y en 1926 regresó a París, donde estudió en la academia de La Grande Chaumière y conoció a muchos artistas que comenzaban a hacerse un nombre como Manolo Hugué, Picasso, Georges Braque o Max Jacob, entre otros. Cuando regresó de Francia realizó una exposición en su pueblo, pero el gusanillo de la aventura lo seguía persiguiendo y preparó otro viaje a Buenos Aires, donde llegó en marzo de 1927. Casi como una solución de continuidad respecto a su estancia anterior, pronto volvió a trabajar en publicaciones como el periódico más antiguo de Argentina, La Nación, además de en La República, El Plata, Olímpia, El Hogar y otros. En Argentina se integró en las tertulias del Centro Catalán, donde los catalanes exiliados se reunían regularmente y donde Dameson llegó a tener un papel importante.

Entre 1927 y 1928 colaboró en el periódico Última Hora, fue director artístico de la Editorial Atlántica y se casó con una francesa, Susana Junon, con quien tuvo a su único hijo, Jaime Andrés. En 1931 conoció a Francesc Macià y a Ventura Gassol, que realizaban un viaje por tierras sudamericanas. Publicó caricaturas de ambos en una exposición realizada en las Galerías Witcomb de Buenos Aires. La de Macià dio la vuelta al mundo, fue premiada en un concurso internacional y publicada en primera página en más de un periódico y revista porque estaba realizada con un estilo totalmente innovador muy geométrico. Finalmente, el Centro Catalán obsequió al President de la Generalitat con esta caricatura.

En el año 1931 la proclamación de la República y el hecho que el Ayuntamiento de la Garriga lo nombrara hijo predilecto, distinción que recibió de manos del presidente Macià, lo empujaron a regresar a Catalunya. Realizó más exposiciones e ilustró libros mientras, políticamente, simpatizaba con Esquerra Republicana sin llegar a ser militante. Cuando se dio cuenta de que pintaban bastos y comprendió que podía estallar un conflicto más serio, envió a su mujer y a su hijo a Francia, a casa de su cuñada, y él se quedó en La Garriga. Realizó otras exposiciones y, al comienzo de la Guerra Civil, presentó una serie de dibujos políticos a la Galería Syra de Barcelona. Con la venta de estos dibujos y sus correspondientes reproducciones, Dameson contribuyó a mantener a los huérfanos de la guerra. Cuando la aviación franquista bombardeó ciudades como Granollers y La Garriga y murieron muchas mujeres y niños, pintó un gran cartel que representaba a una mujer con una criatura sangrando en brazos que miraba al cielo, donde había un avión de bombardeo. El cartel estaba atravesado por una sola palabra: “Assassins!” (“¡Asesinos!”). El original de este cartel se ha perdido, pero estuvo colgado en la plaza del pueblo muchos días, y fue uno de los motivos por los que, en entrar las tropas franquistas, Dameson fuera añadido a su lista negra.

Unos días antes de la ocupación de La Garriga, Dameson partió a Francia con la familia de un hermano. Allí fue internado en el campo de Argelès-sur-Mer, de donde escapó, y con la ayuda del cónsul argentino en Perpiñán, consiguió embarcar con su mujer y su hijo en el transatlántico Massilia, que los llevó de nuevo a Buenos Aires.El barco tuvo que hacer la travesía del Atlántico con las luces apagadas, ya que había empezado la Segunda Guerra Mundial y los submarinos alemanes eran un peligro evidente.

El 5 de noviembre de 1939 llegaron a Buenos Aires y Dameson ya nunca regresó a Cataluña porque, a pesar de la añoranza de su tierra que siempre sintió, se estableció definitivamente en aquella Argentina de la época de Perón, donde llegó a ostentar cargos importantes en el Ministerio de Educación. Esta vez, sin embargo, no llegó con la ilusión de las ocasiones anteriores sino como consecuencia de una derrota sangrante y de sufrir las penalidades de un éxito doloroso. Argentina se convirtió en un refugio que le permitía vivir con cierta tranquilidad, pero nunca pudo remediar su sentimiento de añoranza.

Nuevamente se convirtió en asiduo al Centro Catalán: dio conferencias, presidió Juegos Florales, presentó a invitados como Margarida Xirgu y colaboró en publicaciones de la comunidad catalana como Catalunya y Ressorgiment. En esas publicaciones, además de dibujos, también publicó varios cuentos y artículos, muchos inspirados en recuerdos de su pueblo. También compartió con Jorge Luis Borges la dirección de Los anales de Buenos Aires y realizó una exposición, los beneficios de la cual destinó a los catalanes refugiados en Francia.

En 1949 obtuvo el Premio Maspons i Camarasa con un escrito de temática de La Garriga y en 1951 lo nombraron jefe del Departamento de Publicaciones Técnicas del Ministerio de Educación, cosa que lo obligó a abandonar la dirección de la revista Saber Vivir. Ese mismo año fue nombrado profesor de la Escuela de Periodismo de Buenos Aires y dibujó historietas en la revista Atlántida. También firmo un contrato con la editorial W.M. Jackson para llevar a cabo una serie de dibujos sobre fauna europea para el Diccionario Hispánico Universal. En 1956 volvió a ganar el Premio Maspons, dibujó un cartel para el Club Catalán de Córdoba y, dos años más tarde, presentó otros Juegos Florales en Mendoza y realizó varias exposiciones. Publicó dos álbumes de dibujos, el primero se tituló Frente de Aragón y estaba compuesto de 20 dibujos sobre la Guerra Civil Española y el segundo, titulado Mil figuras de la Historia, constaba de mil grabados que recreaban personajes y sucesos históricos. También ilustró el libro El tesoro de la juventud y ganó, en Sao Paulo, un premio de 20.000 cruzeiros que otorgaba la Municipalidade de la ciudad. En 1960 fue mantenedor de otros Juegos Florales, esta vez en Buenos Aires, y lo nombraron jefe del Departamento de Prensa del Ministerio de Sanidad Escolar.

Pero todo esto quedó relegado a un segundo plano cuando se le detectó una grave enfermedad en el corazón que le impidió seguir desempeñando según qué trabajos. Sin embargo, le quedaron fuerzas para publicar un último artículo en Ressorgiment antes de que su enfermedad empeorara y le provocara la muerte el Jueves Santo de 1968. Al día siguiente lo enterraron en el cementerio de La Chacarita. Gran cantidad de socios del Centro Catalán acudieron al funeral y la revista Ressorgiment le dedicó su número 622, de mayo de 1968, donde reprodujo, después de las necrológicas, un conocido poema suyo titulado Si ho mereixés (Si lo mereciera), un canto a la añoranza de su tierra.

Debido a la distancia, el recuerdo d’Andreu Dameson quedó prácticamente olvidado hasta que en 2010 se celebró en La Garriga una exposición de su obra, sobre todo de sus originales caricaturas, junto con la publicación de un libro biográfico y profusamente ilustrado, que volvieron a situarlo en el lugar que le corresponde como uno de los mejores caricaturistas que jamás ha dado Cataluña.

Publicaciones: Caras y Caretas, Catalunya, Diario del Plata, El Congost, El Hogar, El Plata, El Xàfec. Farell, Fray Mocho, Full Parroquial de la Garriga, La Acción, La Argentina, La Campana de Gràcia, La Gralla, La Humanitat, La Nación, La Rambla, La República, La Unión, L'Esquella de la Torratxa, Novayorkina, Olimpia, Ressorgiment, Saber vivir, última Hora.