Benigani
Benigani Bibliografía

Artigas, Jordi:

Josep Serra Massana (1896-1980), pioner del cinema d’animació publicitari, i l’entorn de l’animació catalana a l’època de la República, Separata de Cinematògraf, 2a. època, núm. 3, III Jornades sobre Recerques Cinematogràfiques, 2001.

Capdevila, Jaume:

L'Esquella de la Torratxa (1879-1939). Seixanta anys d'història catalana, Efadós, El Papiol, 2013.

Capdevila, Jaume:

Papitu (1908-1937). Sàtira, erotisme i provocació, Efadós, El Papiol, Barcelona, 2014.

Mas Peinado, Ricard:

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Mayné, Josep:

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Solà i Dachs, Lluís:

La caricatura social i política a Catalunya, 1865-2005, Duxelm, Barcelona, 2005.

Benigani

Benigani fue un dibujante de gran vis cómica, autor de unos extravagantes muñecotes, desgarbados y de gran hilaridad, que proliferaron en la prensa catalana durante los años veinte y treinta.

De origen valenciano y hermano de la pintora y experta en laca japonesa (o urushi) Enriqueta Pascual Benigani, hay dudas acerca de la fecha de nacimiento de nuestro dibujante, ya que algunas fuentes lo situan en 1902 y otras en 1904. A los dieciséis años abandonó su casa y recorrió Europa, a pesar de que era alrededor de la Primera Guerra Mundial. Estuvo en Francia intentando abrirse camino como pintor cubista, y en septiembre de 1919 la prensa barcelonesa ya se hacía eco de su primera exposición en el Refrectorium de la Sala Parnás, en la que escandalizó a la crítica al haber "llegado a cubicar la mismísima cara de Cristo". Sea como fuere, a pesar de su empeño e interés en el mundo del arte y las vanguardias artísticas, nunca obtuvo demasiado éxito como pintor. En cambio, pronto descubrió su talento para el dibujo de humor. Su vocación de dibujante humorista, pues, es posterior, pero en cambio muy fructífera.

Tras el servicio militar que hizo en tierras africanas (del que, según algunas fuentes, desertó, convirtiéndose así en prófugo) empezó a publicar en la revista Papitu, (también en Pakitu) y en Xut!. En poco tiempo sus muñecos descoyuntados y peripatéticos, trazados con una línea sutil y vigorosa, obtuvieron el aplauso de los lectores de los semanarios barceloneses. Entonces pasó a dibujar la viñeta diaria en el periódico Las Noticias. Más adelante lo hizo también en la prensa de la izquierda catalanista: L'Opinió, La Humanitat y en el prestigioso semanario Mirador.

Fue un personaje peculiar y de carácter bohemio. Existen varias anécdotas sobre su holgazanería a la hora de cumplir con los encargos y sobre el hecho de que llegaba a desaparecer durante semanas o meses sin que sus editores tuviesen noticias de él. Además de dibujante, también tuvo otras ocupaciones, algunas artísticas como decorador de restaurantes (decoró el restaurante Bon Temps y los cabarets Café Catalán y La Buena Sombra, decoraciones hoy ya perdidas) y otros empleos más extravagantes entre los que se cuentan que llegó a hacer de clown en espectáculos teatrales al lado del famoso Alady.

En diciembre de 1931 realizó una importante exposición en la sala Parés. En el catálogo de la misma Sebastià Gash escribió: "Benigani, com tots els grans artistes, no imita sinó que crea. Benigani no copia la realitat, sinó que s'empesca una nova realitat. (...) Benigani no copia la realitat. És la realitat la que copia Benigani" (“Benigani, como todos los grandes artistas, no imita sino que crea. Benignai no copia la realidad, sino que se inventa una nueva realidad. (...) Benigani no copia la realidad. Es la realidad la que copia a Benigani”). Formó parte del Grup dels 6 y participó, a mediados de los años treinta, en el proyecto de un film de animación que no pudo llegar a estrenarse. Durante la Guerra Civil formó parte del Sindicat de Dibuixants Professionals, colaboró en el renovado Papitu, en el periódico Treball y en L'Esquella de la Torratxa y estuvo destinado en el frente de Aragón. Tras la guerra se exilió en Inglaterra, donde trabajó como ilustrador, decorador y constructor de juguetes. Allí, publicó en la famosa revista Lilliput y realizaró campañas publicitarias dibujadas para los ferrocarriles ingleses o la cerveza Guiness. Es, sin duda, uno de los grandes talentos de nuestro dibujo de humor, pero la historia le maltrató, ya que no pudo desarrollar su talento en la España gris y rota de después de la Guerra Civil.

Publicaciones: L'Esquella de la Torratxa, Lilliput, Mirador, Las Noticias, L'Opinió, Papitu, Xut!