Bagaria
Bagaria Bibliografía

Capdevila, Jaume:

Bagaria, la guerra no fa riure, Dux Editorial, Barcelona, 2007.

Elorza, Antonio:

Luís Bagaria. El humor y la política, Anthropos, Barcelona, 1988.

Esteban, José:

Caricaturas republicanas, Rey Lear, Madrid, 2009.

Villalón, Emilio Marcos:

Luis Bagaria. Entre el arte y la política, Biblioteca Nueva, Madrid, 2004.

VV AA:

Bagaria en El Sol, Fundación Mapfre, Madrid, 2007.

VV AA:

Luis Bagaría, 1882-1940, Biblioteca Nacional, Madrid, 1983.

VV AA:

Lluís Bagaria. Caricaturista del món barceloní, Museu d'Art de Sabadell, Sabadell, 2003.

Bagaria

Bagaria es uno de los principales caricaturistas de la historia de España. Su trazo fino y sus distorisiones sintéticas y elásticas crearon escuela, revolucionando el arte del retrato personal y del dibujo de caricaturas durante la primera década del siglo XX.

Bagaria nació en Barcelona, aunque no tuvo una juventud fácil: su padre murió siendo él muy joven, fracasó en varios empleos ocasionales para mantener a su madre y malvivió unos años en México. De regreso a Barcelona se integró en los ambientes artísticos y bohemios del cambio de siglo, donde coincidió con artistas como Casas, Rusiñol, Picasso, Nonell y Xiró, con quien hizo su primera exposición. Primero intentó abrirse camino como pintor, pero fue en el campo de la caricatura en el que se descubrió su talento para sintetizar en unos pocos trazos los rostros de sus amigos y conocidos.

Con un estilo suelto y sintético, de trazo ornamental, revolucionó el panorama de la caricatura con sus primeras exposiciones de retratos caricaturescos de los protagonistas de la sociedad barcelonesa de la época. Aunque ya había publicado en algunas revistas como Cu-cut!, El Rector de Vallfogona, El Diluvio Ilustrado o L'Avi, estas exitosas exposiciones de caricaturas que realizó periódicamente a partir de 1906 le abrieron las puertas de varias publicaciones que le permitieron hacerse un nombre como dibujante, hasta que se trasladó a Madrid en el año 1911, donde se labró una gran popularidad. Bagaria actuó como revulsivo del humor gráfico que se hacía en la capital.

Con un estilo expresivo y moderno y un humor fresco y cargado de simbolismos, en pocos años se convirtió en el caricaturista más importante del país. Dibujó primero en el diario La Tribuna y pasó a El Parlamentario y finalmente a El Sol. Aunque la consagración definitiva la logró en las páginas de la revista España, dirigida por Ortega y Gasset, durante los años de la Primera Guerra Mundial, cuando se convirtió en abanderado contra el imperialismo alemán y sufrió varias denuncias, juicios y censuras por sus viñetas. En ese momento consolidó su peso entre la intelectualidad española, hasta el punto en que Josep Pla escribió que Bagaría se había convertido “en el caricaturista de la masa encefálica de la península”. Su postura profundamente republicana y sus viñetas sobre la monarquía también le comportaron numerosos problemas y multas.

Durante los años de la dictadura de Primo de Rivera, ya en las páginas del diario El Sol, mantuvo un fuerte pulso con la censura que acabó con un exilio velado: un largo viaje por Argentina y Sudamérica, donde se republican sus viñetas y se consolida como celebridad. Los dibujos de esta época, al no poder hacer referencias directas, se llenaron de matices, juegos simbólicos, dobles sentidos y alusiones escondidas que los lectores descifraban con fruición, aunque a las autoridades no les hacía ninguna gracia. Una viñeta en la que dibujó un caracol sobre una rama de caoba, que hacía referencia a una amante del dictador Primo de Rivera, provocó que aquella edición de El Sol fuera secuestrada.

Activo en sociedad y política, militó en el Partido Socialista y más adelante en el Partido Radical Socialista y firmó el manifiesto fundacional de la Izquierda Republicana de Manuel Azaña. Circulan numerosas anécdotas sobre el carácter bohemio del personaje y sus efusiones nocturnas y festivas. Según cuentan, le encerraban en una habitación de la redacción hasta que entregaba las viñetas por debajo de la puerta. Esta vida disoluta le pasó factura, afectando profundamente su salud.

Durante la Guerra Civil se trasladó a Barcelona, donde dibujó para La Vanguardia, siendo sus viñetas una de las referencias obligadas de la prensa republicana. A causa de las viñetas de Bagaria sobre Hitler, la circulación de La Vanguardia fue suspendida en la Alemania nazi. El mayor de sus dos hijos, Jaime, murió en el frente de Aragón el verano de 1937, lo que quebró emocional y físicamente al castigado artista. Tras una breve estancia en París, se fue a La Habana, donde murió en 1940.

Publicaciones: Cu-Cut!, Criticón, El Diluvio Ilustrado, El Parlamentario, El Rector de Vallfogona, El Sol, España, Iberia, L'Avi, La Campana de Gràcia, La Tribuna, La Vanguardia, L'Esquella de la Torratxa, Or i Grana