Arteche
Bibliografía

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular. De la historieta y su uso, Editorial Sinsentido, Madrid, 2000.

Eros Nicola Siri:

El Malón, Ilustraciones de Arteche, Acme, Buenos Aires (Argentina), 1954.

Eros Nicola Siri:

La cruz y la espada, Ilustraciones de Arteche, Acme, Buenos Aires (Argentina), 1954.

Pérez de Ayala:

El ombligo del mundo, Ilustraciones de Arteche, Guillermo Kraft Ltda, Buenos Aires (Argentina), 1948.

Salgari, Emilio:

La hija del corsario, Ilustraciones de Arteche, Acme, Buenos Aires (Argentina), 1955.

Sánchez de Palacios, Mariano:

Los dibujantes de España, (pàgs.183-184), Ediciones Nuestra Raza, Madrid, 1935.

Solà-Dachs, Lluís:

Història dels diaris en català (Barcelona, 1879-1976), EDHASA, Barcelona, 1978.

Torrent, Joan; Tasis, Rafael:

Història de la premsa catalana, 2 vol., Bruguera, Barcelona, 1966.

Arteche

De la infancia de Arteche se sabe muy poca cosa. Natural de Gijón, nacido en el año 1900, parece que, por decisión propia o de la familia, se examinó para ingresar en la carrera militar, pero a los 17 años se marchó a Cuba. Allí se dedicó a decorar abanicos y publicó dibujos en el Diario de la Habana. Al cabo de dos años se fue a Nueva York, donde se dedicó a la que sería su especialidad preferida: pintar carteles para obras de teatro y de variedades. De Nueva York se trasladó a California durante los años en los que el cine vivía su época dorada, y se dedicó a dibujar los retratos de las grandes estrellas de cine mudo que aparecían en los periódicos de México y otros países suramericanos. Precisamente en Santiago de Chile, en los salones del periódico El Mercurio (fundado en 1900, y que se sigue publicando actualmente) realizó una gran exposición de los mismos.

Se trasladó a Buenos Aires, donde entró a trabajar en el periódico Crítica (1913-1962), que en 1925 lo envió a París como corresponsal. Allí pintó y expuso con éxito. En 1931 regresó a España y pasó unos meses en Madrid, donde colaboró en La Esfera y en Nuevo Mundo, dos magazines ilustrados muy populares.

En 1932, en plena época republicana, llegó a Barcelona y enseguida empezó a dibujar en los periódicos La Rambla, La Humanitat y Última hora, los tres afines al ideario de Esquerra Republicana, con el que él también parece que simpatizaba. Como aún tenía muchos contactos en Madrid, ilustró la revista literaria Los 13, publicación semanal literaria, que editaba José María Carretero (1887-1951), un personaje muy controvertido que, bajo el seudónimo de El Caballero Audaz, practicaba todo tipo de géneros literarios, desde la entrevista hasta la pornografía.

Al inicio de la Guerra Civil se afilió al Sindicato de Dibujantes Profesionales y se dedicó sobre todo a realizar carteles. Algunos de ellos son muy recordados, como el de Las milicias os necesitan (una mujer empuñando un fusil), una serie de tres para la frustrada Olimpiada Popular, los de propaganda del Frente de Izquierdas para las elecciones de febrero de 1936 o el que anunciaba el periódico Última Hora. También realizó carteles para obras teatrales. Destacan los que realizó para la obra Bandits de frac o para la zarzuela La tabernera del puerto. Según escribe el investigador Santi Barjau, se aficionó a dibujar los bajos fondos de la ciudad, principalmente el entonces llamado Barrio Chino, plasmando principalmente las figuras de las cabareteras y las mujeres de la vida.

En 1937 realizó, para el periódico Última Hora, una serie de reportajes ilustrados desde el frente. La serie empezó el 6 de abril y terminó el 21. El periódico lo argumentaba de la forma siguiente: “Arteche s'ha superat perquè ha fet de dibuixant i escriptor. Ell ha comprès que els dibuixos sols no dirien res al lector i ha fet unes ratlles per acompanyar cada un d'ells” (“Arteche se ha superado porque ha ejercido como dibujante y escritor. Ha comprendido que los dibujos solos no dirían nada al lector, y ha compuesto unas líneas para acompañar a cada uno de ellos”). En el último de estos reportajes explica que, en las trincheras, se despidió del caricaturista Jaume Bagaria, con quien había hecho muy buenas migas, con un abrazo interminable que después recordaría con amargura, puesto que Jaume (hijo de Lluís Bagaria) murió poco después. Al volver a Barcelona siguió dibujando en el periódico, donde criticaba todo lo que le parecía que iba mal en la retaguardia (los acaparadores, los milicianos camuflados, los frescales…) y emprendió una campaña para auxiliar con ropa de abrigo a los milicianos que pasaban frío en las trincheras. También aparecieron dibujos suyos en el periódico Las Noticias (1896-1939) y en revistas como Catalunya! (1938), Metalurgia (publicada por UGT en 1937) o en Meridià, una publicación de calidad que salió durante unos pocos meses en 1938. Ese mismo año ilustró un cuento escrito per Agustí Bartra y realizó otro cartel para despedir a la quinta del biberón con el lema ¡Salud! Nuevos soldados de la República”.

Con el fin de la Guerra tuvo que exiliarse a Francia, donde consiguió embarcar en el transatlántico francés Massilia, que realizaba su última travesía comercial con las luces apagadas puesto que había empezado la Segunda Guerra Mundial y los submarinos alemanes eran un peligro evidente. Cuando el 5 de noviembre de 1939 el Massilia llegó a Argentina con un grupo de exiliados, Arteche buscó trabajo. Trabajó como ilustrador de novelas de aventuras, sobre todo para la colección Robin Hood. Más adelante pasó unos años en Caracas y en 1962 decidió regresar a España. Cuando llegó, realizó una exposición en su ciudad de nacimiento, Gijón, pero desafortunadamente le quedaba poco tiempo para disfrutar de su tierra, ya que murió en Madrid dos años más tarde.

Publicaciones: Catalans!, Crítica, Crònica, Diario de la Habana, El Mercurio, La Esfera, La humanitat, La Rambla, Meridià, Metalurgia, Las Noticias, Nuevo Mundo, Papitu, Última Hora