Apel·les Mestres
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Apel·les Mestres

Hijo de Josep Oriol Mestres Esplugas y Elionor Oñós Salvat, nació en una casa de la calle de Sant Felip Neri, en el corazón de Barcelona. Su padre era el arquitecto de la Catedral (cargo heredado desde cinco generaciones atrás), autor de los jardines de los Campos Elíseos de la ciudad, responsable del Gran Teatro del Liceo y realizador de los planos de la primera casa que se levantó en el Ensanche barcelonés. Nació, según expresión propia, "entre una epidemia y una bullanga" y, según afirmaba, el día de su muerte habían de producirse hechos importantes (y así sucedió, pues su fallecimiento coincidió con el estallido de la Guerra Civil en Barcelona).

Tenía un hermano mayor, Arístides Mestres (Barcelona, 1850-1899), que fue escultor, publicó cuentos y poesías y publicó manuales de ajedrez y esgrima. La casa familiar se hallaba muy cerca del palacio del Obispo y de la Catedral (ambos lugares fueron escenario de sus correrías infantiles) y, cuando fue derruida, Apel·les Mestres, en su madurez, le dedicó un hermoso libro de recuerdos gráficos y literarios.

Desde muy pequeño sintió pasión por el dibujo del natural, pero en el colegio de primera enseñanza, dirigida por el francés M. Brunet, en el instituto donde cursó el bachillerato e incluso en la Escuela de Bellas Artes La Llotja, donde tuvo como profesor principal a Claudi Lorenzale, no le dejaban practicar a su aire y le exigían que se ejercitara con modelos de yeso. Por fortuna, en La Llotja también tuvo como maestro a Lluís Rigalt, que favoreció su pasión por el dibujo del natural. Practicó siempre el mismo, al que se mantuvo fiel, pues aunque conocía las prácticas pictóricas, consideraba que no tenía suficientes cualidades para las mismas.

Interesado por todas las temáticas, Apel·les Mestres fue un intelectual romántico que realizó numerosos viajes por Cataluña y España, dispuso de una nutrida y selecta biblioteca y dominó, además del catalán y el castellano, el francés, así como tuvo nociones de italiano, alemán e inglés. Se casó en 1885 con Laura Radénez, una joven parisina de refinada cultura con la que no tuvo hijos pero sí un feliz matrimonio hasta que ella murió en 1920. Su esposa era refinada y practicaba como afición la escultura, mientras que él sentía gran afición por las hortensias, que cultivaba en la terraza de la casa común, en el Pasaje de Permanyer de Barcelona, lugar de reuniones cultas durante los años en que el artista, aquejado de misantropía, no salió del domicilio. Sólo el pintor Ramón Casas, que disponía de uno de los primeros automóviles que circularon por la ciudad, logró que lo abandonara cuando hizo subir al matrimonio al vehículo, que conducía un chofer, y les paseó por la urbe que crecía y se esponjaba.

Francófilo por convicciones y matrimonio, Apel·les Mestres abrazó la causa de los aliados en la Primera Guerra Mundial, en honor de quienes compuso los poemas Flors de Sang, con los que ganó la Eglantina en los Juegos Florales de Barcelona en 1915 y de los que, en un encuentro de artistas e intelectuales celebrado en Perpinyà en aquel año, llegados los brindis, recitó, con gran emoción, los siguientes versos dedicados a la resistencia de Bélgica ante la invasión germánica: "No passareu! I si passeu / serà damunt d'un clap de cendra; / les nostres vides les prendreu, / nostre esperit no l'heu de prendre” [“¡No pasaréis! Y si pasáis / será por encima de un rodal de ceniza; / nuestras vidas las tomaréis, / nuestro espíritu no habéis de tomar.”]. Esta composición se hizo muy famosa y cuando tuvo lugar la Guerra Civil la Generalitat de Catalunya la difundió ampliamente para apoyar la resistencia a la sublevación fascista.

Como dibujante, Apel·les Mestres se dio a conocer a partir de 1872 en el semanario La Campana de Gràcia, supliendo a su amigo Tomás Padró, artista titular de la publicación, después de su fallecimiento. Para la realización de los dibujos litográficos, un mozo de la empresa editora (Librería Española) le llevaba al domicilio las piedras litográficas sobre las que hacía los dibujos. Demostró pronto tener una gran habilidad para componer escenas, representar personajes de actualidad y hallar motivos cómicos, por lo que el editor López Bergagossi le confió el cuidado de la parte gráfica del semanario L’Esquella de la Torratxa, que en 1879 apareció con vida propia desgajado de La Campana de Gràcia. Realizó cabeceras para ambas publicaciones, colaboró en sus almanaques y ejerció la crítica de arte bajo el seudónimo Fra Juncosa. Con el tiempo, dio paso a Manuel Moliné y otros creativos. Sus trabajos gráficos, firmados con un elegante anagrama en el que la M de Mestres se sobrepone a la A de Apel·les, se distinguían por la rapidez del trazo y la justeza de las composiciones. Las urgencias de edición le llevaban a eliminar sombras y fondos, pero siempre supo dar gran viveza a sus personajes. Otros seudónimos suyos, menos usados, fueron J. y Joseph Recolons.

Apel·les Mestres es reconocido como uno de los grandes pioneros en el campo de las historietas. Sus hallazgos gráficos en ese campo se reeditaron en el libro Cuentos vivos en el año 2007. En el Arxiu Municipal de Barcelona se guardan sus dietarios (Llibre Vert) en los que se pueden ver unos magníficos ejemplos de su obra en ese género gráfico.

Aunque su vocación como poeta (en 1908 alcanzó el grado de “mestre en Gai Saber” en los Juegos Florales de Barcelona), autor de comedias, articulista, ilustrador de libros, jardinero y ciudadano interesado en los movimientos a favor de las reivindicaciones obreras y republicanas le dejaban poco tiempo, mantuvo entre 1896 y 1906 una nota gráfica de humor en el diario republicano La Publicidad. Basada en la actualidad y titulada La nota del día, extraía de los hechos comunes consecuencias relacionadas con la ideología republicana de izquierdas de la mayoría de sus lectores. Así, una de las veces, ante unas fuertes lluvias que provocaron inundaciones, un campesino comentaba a un sacerdote (los dos vistos de espaldas, el agua cubría los bajos de los remendados pantalones del uno y de la sotana del otro) que quizá los de su gremio se habían pasado con sus rogativas.

Apel·les Mestres abordaba los dibujos humorísticos de forma directa, tanto en el trazo como en los textos, aunque siempre de una manera culta y educada. La complejidad y la fantasía las guardaba para las ilustraciones de libros y los folletos, así como para los cromos litográficos en color que trataban desde temas mitológicos hasta explicaciones sobre los cambios que experimentaban las personas a lo largo de la vida.

La realización cumbre de Apel·les Mestres como dibujante es el libro Liliana, aparecido en el mes de diciembre de 1907, editado por Oliva de Vilanova. En él, Liliana y Flor de Lis son dos sílfides que conviven con gnomos en un bosque de retorcidos árboles y exuberantes flores. La obra, dotada de un gran simbolismo plástico, es una de las más notables del Art Nouveau catalán. Otros títulos destacables, a modo de corte de honor, son La Perera, Qüentos bosquetans, La rondalla de l'amor y La casa vella.

La obra de Apel·les Mestres alcanzó relieve de admiración popular, a pesar de que era culta y erudita en muchos de sus aspectos, porque tocaba con gracia la sensibilidad colectiva y obedecía a criterios de gran integridad humana. Por ello, el artista poseía la cruz de la Legión de Honor francesa y la Medalla de Oro de Barcelona, era académico de Bones Lletres y de Belles Arts de Sant Jordi y diversidad de orfeones y entidades populares organizaron festivales en su honor. En 1934 se le quiso rendir un homenaje institucional que retrasaron los Fets d'Octubre (que llevaron a presidio al gobierno de la Generalitat de Catalunya) hasta principios de 1936, meses antes de su fallecimiento. Y en 1938, en medio de la contienda civil, al pie del Tibidabo, en el lugar conocido como Font del Racó, se inauguró un sencillo monumento a su memoria, con la siguiente inscripción: "A Apel·les Mestres, l'amic dels infants, de les flors i dels ocells" [A Apel·les Mestres, el amigo de los niños, de las flores y los pájaros.].

Publicaciones: Almanach de Lo Nunci, Blanco y Negro, El Gato Negro, El Globo, El Siglo, Granizada, Juventut, Hojas Selectas, L’Avenç, L’Esquella de la Torratxa, La Campana de Gràcia, La Ilustración, La Il·lustració Catalana, La Llumanera de Nova York, La Honorata, La Campana Catalana, La Mainada. La Publicidad, Madrid Cómico.