Apa
Apa Bibliografía

Elias, Feliu:

Els homes d’En Patufet, Junceda, David, Barcelona, 1925.

Guansé, Domènec:

Abans d'ara: retrats literaris, Pro-Aymà, Barcelona, 1961.

Passarell, Jaume:

Cent ninots i una mica de literatura, Antoni López, Barcelona, 1930.

Pla, Josep:

Feliu Elias, Homenots tercera serie nº 21, Destino, Barcelona, 1966.

Apa

Pintor, dibujante de humor y crítico de arte. Reservó su nombre civil para la pintura y sus tratados estéticos más importantes: con la firma Joan Sacs, de clara reminiscencia wagneriana, ejerció la crítica artística y el ensayo sobre diversos temas de estética y cultura, y usó el seudónimo Apa en el dibujo humorístico y la sátira gráfica, con los que alcanzó una gran popularidad.

Como pintor recibió su primera formación en la academia Hoyos, defensora del realismo, y se mantuvo siempre dentro de esta línea estética, acentuándola a menudo hasta un cierto decadentismo, aunque siempre conservó el amor por el misterio del hiperrealismo simbólico. Perteneció al grupo de Les Arts i Els Artistes, y consiguió una medalla en la Exposición Internacional de Bellas Artes (1914). Antes de eso se había encargado de la decoración de la Sala de la Caricatura de la Exposición Internacional de Arte celebrada en 1907, en la que obtuvo una medalla de primera clase por un dibujo titulado El penjat (El ahorcado).

Sus críticas de arte, firmadas con el nombre Joan Sacs y publicadas en el periódico La Publicitat, eran tan esperadas como temidas por los artistas que exponían regularmente en las salas barcelonesas. Josep Pla, que le dedicó uno de sus homenots, dijo de él que “el fin esencial de sus escritos fue la defensa del realismo pictórico –de la pintura como realidad objetiva viva–. Todos los que leíamos sus escritos en la época en que se produjeron somos, más o menos, discípulos suyos. Sus ensayos han actuado de una forma poco o muy decisiva, pero certera, sobre nuestro espíritu. Podemos discutir la fundamentación de sus juicios ante una obra determinada. Pero el sentido de los mismos –mientras los órganos de la percepción humana no se modifiquen básicamente– es excelente. Si se acepta su punto de partida –aunque no se comparta su infalibilidad intangible– hay que reconocer que es difícil encontrar en su crítica los errores habituales en trabajos de este tipo. Y, entre estos errores, cuento –¡naturalmente!– los de Baudelaire.”

Frente a la sociedad de su tiempo, el aspecto más importante de la obra de Feliu Elias fue la de humorista y comentarista gráfico de la actualidad bajo el seudónimo Apa que, al parecer, procedía de una interjección que repetía mucho de joven y que era, en el fondo, una llamada a la acción. Pertenecía a una familia de diez hermanos con raíces en Sabadell, aunque siempre se vio vinculado a Barcelona por estudios y amistades. Su padre, fabricante téxtil, murió cuando Feliu Elias tenía veintiún años y tuvo que hacerse cargo de la liquidación de los negocios en Sabadell y de la apertura de dos tiendas de calzado en la ciudad condal. No le interesaban lo suficiente las actividades comerciales y, culturalmente bien preparado, frecuentó el círculo de Sant Lluc y entabló amistad con Gaietà Cornet. Dibujaba caricaturas como pasatiempo, y su amigo, que en el año 1902 creó el semanario ¡Cu-Cut!, lo llevó a la publicación. Sus dibujos, en un principio, eran muy simples, y sus comentarios resultaban poco ingeniosos, pero evolucionó deprisa y entre 1904 y 1905 se convirtió, junto con Junceda, que había llegado al semanario como colaborador espontáneo, en uno de los dibujantes de base de la publicación. Su estilo, influido por el semanario satírico alemán Simplicissimus y las revistas humorísticas francesas, era de trazo anguloso y estaba al servicio de la idea, expresada en textos con doble sentido lingüístico que bebían de las raíces del humor catalán. Esto despertó, en 1906, la admiración de Eugeni d’Ors, quien, bajo la firma Xenius había empezado a publicar una sección casi diaria en La Veu de Catalunya titulada Glosari, que influiría en los lectores catalanistas, europeístas y progresistas del momento. El escritor calificó a Apa de “dibujante novecentista”, y diría de él que practicaba un humor “envenenado”, calificativo en ningún caso peyorativo, sino que venía a significar, en la terminología del autor, que en su arbitrariedad iba contra la objetividad enemiga del progreso.

En 1908 Apa invitó a Xenius a participar en un nuevo semanario que había creado, Papitu. El escritor elogió la nueva publicación desde su sección diaria y le mandó dos textos. Pero como Papitu ironizó en la portada de su segundo número sobre unas predicciones electorales fallidas de La Veu de Catalunya a propósito de unos comicios a diputados de las cortes catalanas, que la Lliga i Solidaritat Catalana perdieron en favor de los lerrouxistas, d’Ors rompió sus buenas relaciones con Apa, que también sufrió la fuga de otros colaboradores, como Ismael Smith, y fue despedido de ¡Cu-Cut!. Todo ello acentuó la evolución de Apa hacia el catalanismo de izquierdas, y aumentó su presencia en el periódico portavoz de esta opción política, El Poble Català, del que ya era colaborador.

La Campana de Gràcia y L’Esquella de la Torratxa, que necesitaban una puesta al día, acogieron a Apa, que contribuyó a la mejora de estas publicaciones. En 1914 el dibujante participó intensamente en Iberia, semanario propagandístico creado por Claudi Ametlla a favor de Francia y los Aliados durante la Primera Guerra Mundial. Apa, igual que Lluís Bagaria en Madrid en la revista España, representó a los soldados alemanes con la punta de sus cascos saliendo directamente de sus cabezas. Estos dibujos se reunieron en un libro titulado Kameraden (con un prefacio del dibujante Sem y un comentario final de John Grand-Carteret), y los originales se mostraron al público en una exposición en París, donde el gobierno francés concedió a Apa la Gran Cruz de la Legión de Honor.

Durante años, Apa publicó un chiste diario en el periódico La Publicidad, y su trabajo apareció en semanarios tan prestigiosos como Picarol (una gran revista, a pesar de su breve duración) y Mirador; fundó Nova Revista y dirigió Vell i Nou. Durante la Guerra Civil colaboró con Meridià, y en la breve etapa de una renovada Papitu editada por el sindicato de dibujantes profesionales. Exiliado en Francia, regresó, enfermo, a Barcelona, para morir entre los suyos.

Publicaciones: ¡Cu-Cut!, Papitu, Iberia, La Publicitat, El Poble Català, Picarol, Mirador, L’Esquella de la Torratxa, La Campana de GràciaNova Revista, Vell i NouMeridià.