Pulgarcito (1946-1981)
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Pulgarcito (1946-1981)

La Editorial El Gato Negro cambió su nombre tras la Guerra Civil por el de Editorial Bruguera y se propuso retomar la publicación de revistas de historietas con la que había sido su cabecera más emblemática, Pulgarcito. Sin embargo, durante el conflicto, el nuevo régimen político encabezado por el general Franco ya había creado un monopolio editorial de publicaciones infantiles controlado por el partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS), que mantuvo en las décadas siguientes una posición de privilegio por su carácter oficialista. Al igual que otros editores, Bruguera se vio obligada a sortear la escasez de papel (al que tenían acceso preferente las publicaciones del régimen) y la falta de permisos para publicar revistas con carácter periódico. Para ello recurrieron al subterfugio de variar ligeramente la cabecera de cada cuaderno, como si de publicaciones unitarias se tratase.

Así, bajo la dirección del periodista Rafael González, Bruguera relanzó Pulgarcito en 1945 con periodicidad irregular y una cabecera cambiante (Cuadernos Infantiles Pulgarcito, Biblioteca Infantil Pulgarcito, etc.). Fueron entre ocho y trece cuadernos (no se ha podido establecer cuántos exactamente) que conforman lo que los coleccionistas han denominado “cuarta época”, en la que publicaron autores como Salvador Mestres, Niel, Cifré, Arnalot, Nadal o Ayné.

Tras este primer intento, en 1946 se produjo el regreso definitivo de Pulgarcito con el inicio de la que se conoce como “quinta época”. Todavía sin autorización como publicación periódica, se mantuvo el subterfugio de la cabecera cambiante (Historietas Infantiles Pulgarcito, Álbum Infantil Pulgarcito, Biblioteca Cómica Pulgarcito, etc.), aunque a partir del décimo lanzamiento empezaron a añadir la numeración discretamente en la contraportada. Rafael González dotó a Pulgarcito de una personalidad diferenciada: la de una revista teóricamente infantil y juvenil que ofrecía, en realidad, una transcripción grotesca de la sociedad de posguerra. Autores como Cifré, Jorge, Escobar, Conti, Peñarroya o Nadal constituyeron lo que se ha dado en llamar la escuela Bruguera y crearon series para la revista como El repórter Tribulete, Don Pío, Zipi y Zape, Heliodoro, Cucufato Pi o Don Berrinche, por citar sólo unas pocas de las surgidas durante esos años. Las páginas de Pulgarcito también ofrecían historietas de aventuras junto a las de humor, obras de Bosch Penalva, Giner, Pardo o Alférez.

En 1951 se creó el Ministerio de Información y Turismo, del que dependía la Dirección General de Prensa, que también se ocupó de las revistas infantiles y juveniles. Con la excusa de tutelar los derechos de la infancia, en 1952 se formó la Junta Asesora de la Prensa Infantil, que en 1954 pasó a denominarse Junta Asesora de Publicaciones Infantiles. Estos cambios administrativos hicieron posible que empezasen a concederse autorizaciones para publicaciones periódicas que hasta entonces se habían negado. Bruguera consiguió autorización para Pulgarcito en 1952, y lo hizo visible con una curiosa decisión: el cuaderno de esta etapa numerado en contraportada con el 249 llevaba en la parte inferior de la portada el número 1.091, supuesto resultado de la suma de todos los lanzamientos ordinarios de la revista en sus distintas etapas desde 1921 hasta aquel momento. Esta numeración doble se mantuvo hasta el número 264/1.106, de junio de 1952. Luego prosiguió la numeración única a partir del 1.107, en la que gran parte de los coleccionistas denominan “sexta época”, y que se prolongó hasta el final.

A pesar de que la nueva legislación obligó a los autores a rebajar la acidez de sus propuestas, Pulgarcito alcanzó en esta etapa un éxito rotundo y se convirtió en modelo para toda la línea de revistas infantiles de la Editorial Bruguera. A los autores y series ya mencionados se fueron añadiendo otros como Segura (Rigobero Picaporte, solterón de mucho porte), Martz Schmidt (El doctor Cataplasma) o F. Ibáñez (Mortadelo y Filemón, agencia de información), entre los más destacados.

Bruguera quiso explotar el éxito de la marca con otras publicaciones como Súper Pulgarcito, Pulgarcito: Suplemento para niñas, Gran Pulgarcito o Mini Pulgarcito, entre otras. Sin embargo, el éxito de la revista Mortadelo y de otras cabeceras que tomaron el nombre de los personajes más populares de la casa (como Zipi y Zape) perjudicó a Pulgarcito, cuyo último número (el 2.597) llevaba fecha del 16 de febrero de 1981.

Principales colaboradores: Alfons Figueras, Ambrós, Andreu Martín, Arnalot, Ayné, Bernet Toledano, Bosch Penalva, Carrillo, Carrión, Casamitjana, Cifré, Conti, Cubero, Enrich, Escandell, Escobar, Eugenio Giner, F. Ibáñez, G. Iranzo, García Lorente, Gin, Gosset, Jan, Jiaser, Jorge (Miguel Bernet), Macabich, Martínez Osete, Nadal, Nené Estivill, Niel, Pedro Alférez, Rafael González, Rojas de la Cámara, Salvador Mestres, Víctor Mora

Principales series: Anacleto, agente secreto, Angelito, Calixto, El Capitán Trueno, Canuto, Carioco, Carpanta, Casildo Calasparra, Cucufato Pi, Los cuentos de Tío Vázquez, El doctor Cataplasma, Doctor Niebla, Don Agapito, Don Berrinche, Don Pío, Doña Lío Portapartes, señora con malas artes, Doña Urraca, Doroteo, La familia Cebolleta, La familia Churumbel, La familia Pepe, La familia Trapisonda, Gordito Relleno, Heliodoro, Las hermanas Gilda, Hug el troglodita, El inspector Dan, Kinito, Leovigildo Viruta, Manolón, conductor de camión, Marteínez, Mortadelo y Filemón, agencia de información, Olegario, Pascual, criado Leal, Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio, Pepsiman, Petra, criada para todo, Pitagorín, Plim el Magno, Plurilópez, El profesor Sulfato, El profesor Tragacanto y su clase que es de espanto, El reporter Tribulete, que en todas partes se mete, Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte, El sheriff King, Sir Tim O’Theo, Sisebuto, detective astuto, La terrible Fifí, Toby, Las tremebundas fazañas de don Furcio Buscabollos, Uhu y el niño Prudencio, Zipi y Zape.