Clásicos del humor gráfico en Cataluña (1845-1939)

Cataluña es una país con una larga tradición periodística y una tradición de prensa satírica y humorística muy arraigada. La intensa actividad editorial que se desarrolla en Barcelona desde el siglo XVIII, y también la proliferación de revistas satíricas que contemplaban el poder desde la distancia, favorecieron la aparición de varias generaciones de gran talento. A comienzos del siglo XX Barcelona se había convertido en una de las capitales mundiales del dibujo de humor, y sus revistas y caricaturistas, en referentes imprescindibles. El crítico cubano de arte Bernardo G. Barros lo certificó en su tratado La Caricatura Contemporánea (Ed. América, Madrid, 1916, vol II): “Por eso resulta muy justo afirmar que hoy residen en Cataluña los humoristas españoles perfectamente capacitados para obtener un puesto en la evolución universal de dicho arte. Verdaderos maestros que junto a una gráfica notable, dominadora de la psicología, colocan muy a menudo, el acierto de unas leyendas que no he visto ni he podido aplaudir en Madrid”.

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Publicación:

La Flaca

La prensa satírica se incia en España en 1735 con El Duende Crítico de Madrid, pero no cogió carrerilla hasta bien entrado el siglo XIX con publicaciones como El Zurriago (1821) o Fray Gerundio (1837). En Cataluña, las publicaciones pioneras son El Lechuguino a la Dernière, aparecido en 1830 y que será seguida por El Carlino (1836), Sancho Gobernador (1836) o Lo Pare Arcàngel (1841), que será la primera publicación satírica escrita en catalán. La mayoría de las publicaciones se dedican a realizar una crítica política furibunda amparadas bajo el paraguas de la sátira, y tendrán continuos choques con la censura. El Cañón Rayado (1859), Gil Blas (1864) o La Flaca (1869) son las publicaciones más significativas de este periodo, tanto por su duración como por la calidad de sus colaboraciones gráficos, con nombres como Josep Lluís Pellicer, Eusebi Planas o Tomàs Padrí, que forman la generación pionera del humor gráfico en este país. Barcelona será la sede de algunas de las mejores publicaciones humorísticas del país, desde La Campana de Gràcia (1870) y L’Esquella de la Torratxa (1879), del editor López, que contaron con el lápiz de Apel·les Mestres, Manuel Moliné, Marià Foix o Llorenç Brunet.