Bibliografía

Conde Martín, Luis:

El humor gráfico en España, Asociación de la Prensa de Madrid, Madrid, 2005.

Cuadrado, Jesús:

Atlas español de la cultura popular. De la historieta y su uso, Editorial Sinsentido, Madrid, 2000.

VV.AA.:

La Codorniz, Antologia 1941-1978, Editorial Edaf, Madrid, 1998.

Menda

Aunque nació en Manila en 1898, el año de la pérdida definitiva de la colonia, Fernando Perdiguero pronto se trasladó a vivir en Madrid. En su juventud dibujó para algunas de las publicaciones satíricas que existían, como El Cencerro, y para las del editor valenciano Carceller, como las sicalípticas La Traca, La Nova Traca o La Sombra que, en definitiva, eran todas La Traca pero con nombres distintos para esquivar la censura. En Madrid también colaboró con otras revistas del mismo estilo como Buen Humor y Muchas gracias.

En 1924 publicó en la revista infantil Chiquilín, que patrocinaba Federico Bonet, un fabricante de productos para niños. El nombre del semanario era un homenaje a Jackie Coogan, el niño actor del cine mudo, que por aquel entonces se encontraba en el punto más álgido de su popularidad. En la revista también colaboraban Ramón Gómez de la Serna, Edgar Neville, José López Rubio y los dibujantes Barbero y Galindo, además del mismo Perdiguero, que por aquel entonces firmaba siempre con el pseudónimo de Menda.

En 1921, cuando ya se había interesado por el teatro, estrenó dos sainetes: El orgullo de San Roque, en el Teatro Español, y El sereno de mi calle, en el Teatro Lara. También colaboró con El Liberal y con la satírica Gutiérrez, creada por K-Hito (Ricardo G. López), en la que, aseguraba Chumy Chúmez (José M. González Castillo), una vez Perdiguero escribió él solo un número entero. Tal vez fuera por eso que Chumy consideraba a Perdiguero un trabajador compulsivo.

En 1930 realizó caricaturas políticas en el semanario La Calle, y en 1935, junto con José Martínez Romano, se embarcó en algunos intentos de cortometrajes animados –de los primeros que se realizaban en Madrid– y participó en las películas La novia de Juan Simón (1933), Una de abono (1935), Buffalo Bill (1935) y Don Juan y Doña Inés (1939).

Pasó la guerra en Madrid y, al término de esta, las fuerzas franquistas lo detuvieron y fue acusado de colaboracionista, seguramente por los dibujos que había hecho en La Traca y en alguna revista erótica como Muchas Gracias. Lo juzgaron y condenaron a muerte, pero Perdiguero tuvo suerte y consiguió que le conmutaran la pena. Fue puesto en libertad en 1942 con una única condición: no volver a utilizar el pseudónimo de Menda, que lo había caracterizado hasta entonces.

Al salir de la cárcel reemprendió su actividad de crítico taurino y encontró trabajo en La Codorniz, donde, a partir de 1944, se convirtió en la mano derecha del director Álvaro de Laiglesia y se convirtió en el verdadero cerebro en la sombra del mítico semanario. El dibujante Enrique Herreros lo definió como un «auténtico artífice secreto». En 1944 fue nombrado redactor jefe y puso en práctica varias ideas, como la parodia del Boletín Oficial del Estado que, gracias a él, se convirtió en Papelín General y fue una de las secciones más buscadas. También ideó un sistema de remuneración de los colaboradores que, cosa extraña, contentó a todos. Su mejor elogio es que todos los que lo conocieron lo consideraron siempre una persona tan genial como modesta.

Murió en septiembre de 1970, y aunque La Codorniz lo sobrevivió 8 años más, muchos opinaron que en realidad la publicación empezó a morir el mismo día que faltó Perdiguero. Su hijo fue el también humorista Fernando Perdiguero Pérez (Madrid, 1929-2014), que solía emplear las firmas de Oscar Pin o Don Fernando.

Publicaciones: Buen Humor, Chiquilín, El Cencerro, El Liberal, España Nueva, La Verdad, Gutiérrez, Heraldo de Madrid, La Calle, La Codorniz, La Libertad, La Sombra, La Traca, La Traca Nova, Macaco, Muchas gracias, Paseo Infantil, Política.